En España, en cambio, el modelo ha sido históricamente diferente. Durante décadas, las políticas públicas y los incentivos fiscales favorecieron la compra de vivienda frente al desarrollo de un gran parque público de alquiler.
Esta diferencia histórica explica por qué el alquiler asequible tiene hoy una presencia mucho menor en el mercado residencial español respecto a otros países europeos.
La Administración en España ha empezado a fomentar el alquiler asequible
Sin embargo, en los últimos años, en especial desde la pandemia, tanto el Gobierno como distintas comunidades autónomas han empezado a reforzar las políticas orientadas al alquiler. Programas como el Plan Vive en Madrid buscan ampliar la oferta de vivienda asequible mediante la construcción de promociones destinadas al arrendamiento sobre suelo público.
Otras comunidades han impulsado iniciativas similares. En Cataluña, por ejemplo, Generalitat ha desarrollado programas para aumentar el parque público de alquiler a través del Institut Català del Sòl (INCASÒL) y de acuerdos con promotores para construir vivienda protegida destinada al arrendamiento.
A nivel estatal, tanto la nueva empresa pública de vivienda, Casa 47, como el nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 aspiran a consolidar esta apuesta, con el objetivo de ampliar progresivamente la oferta de vivienda en alquiler asequible y reforzar las ayudas para facilitar el acceso a quienes buscan alquilar, especialmente entre los jóvenes y los hogares con menores ingresos.