Asimismo, un comprador que necesitase financiación, pero que tuviese una situación financiera estable, podría ofrecer también un alto grado de seguridad, aunque la operación estuviese sujeta a la aprobación definitiva de la entidad bancaria.
¿Cuándo nos interesa aceptar una oferta para vender una casa?
Estos son algunos aspectos que conviene tener en cuenta a la hora de aceptar o rechazar una oferta para vender una casa:
El precio
En primer lugar, conviene valorar una oferta cuando el precio ofrecido está alineado con el valor de mercado de la vivienda y se acerca a nuestras expectativas. También es importante comprobar que el importe que recibiremos, una vez descontados los gastos e impuestos asociados a la venta, cumple con nuestro objetivo económico.
La solvencia del comprador
La solvencia del comprador es otro factor que debemos tener en cuenta. Una oferta de menor importe podría resultar atractiva si procediese de una persona que contase con liquidez suficiente o con una preaprobación hipotecaria, ya que reduciría el riesgo de que la operación se frustrase.
Los plazos de la compraventa
Si los plazos de firma y entrega de la vivienda encajan con nuestra planificación, tendremos más motivos para considerar favorablemente la propuesta.
El tiempo que la vivienda lleva en venta
Si llevamos meses intentando vender y no hemos recibido otras propuestas mejores, una oferta razonable podría ser una buena oportunidad para cerrar la operación.
Nuestras circunstancias personales
Por último, nuestras propias circunstancias también pueden determinar cuándo es un buen momento para aceptar. Si necesitamos liquidez o tenemos una fecha límite para vender una casa, puede ser preferible cerrar una operación segura en lugar de esperar a una oferta potencialmente superior.
En definitiva, no siempre es mejor aceptar la oferta más alta, sino aquella que ofrece un buen equilibrio entre precio, seguridad y condiciones.
¿Cuándo no conviene aceptar una oferta?
Hay varios motivos que podrían llevarnos a rechazar una oferta:
- Si la oferta está claramente por debajo del precio de mercado.
- Si acabamos de poner la vivienda a la venta y consideramos que el interés por ella es suficientemente alto y que tenemos margen para recibir ofertas mejores.
- Si el comprador plantea condiciones que aumentan mucho la incertidumbre.