La digitalización se ha impuesto en todos los sectores, entre los que destaca el inmobiliario. De hecho, se ha demostrado que la digitalización de la vivienda aumenta la felicidad en el hogar. A la hora de contratar una hipoteca, nos preguntamos qué canal es el adecuado. En este post repasamos las condiciones de la banca tradicional vs banca online.

El canal online se abre paso en la banca

También se ha impuesto en la banca, tanto, que cada vez se contratan más productos y más complejos a través de canales online. Cuentas corrientes, depósitos, tarjetas bancarias, seguros del hogar… La gama de posibilidades es cada vez mayor.

En estos se incluyen también las hipotecas online, aunque es cierto que su penetración en el mercado online es mucho menor que otros productos, incluidos los préstamos personales. La razón es clara. Para muchos la hipoteca no solo es sólo un producto financiero, sino también la decisión económica más importante y, por tanto, prefieren tener un gestor bancario, al que pueden poner cara, para poder tratar con él todas las dudas y problemas que le puedan surgir.

Frente a esto, la banca digital es cada vez más activa no solo a la hora de ofrecer una oferta mayor de hipoteca, sino de acercarse más al cliente de diferentes formas, desde la asignación de un gestor, a la forma de comunicación en la que correo electrónico, llamada de teléfono y chat online confluyen.

 

¿Qué diferencia hay entre la banca online y la banca tradicional?

  • Banca online: pensada para productos más estándar

Con ello, y en un momento en el que la concentración bancaria ha dado un paso más y con ello la oferta de entidades se ha reducido, la banca online es más importante que nunca a la hora de aumentar la competencia y con ello la oferta para los consumidores.

Por ello, en la banca online podemos encontrar hipotecas que son una buena oferta, tanto en tipo fijo como variable, aunque sí es cierto que tienen algunas características que las diferencian de lo que podemos conseguir en nuestra oficina bancaria.

Aunque como hemos dicho, hay más esfuerzos para tener un trato más personalizado con el cliente, en líneas generales son hipotecas mucho más estandarizadas. Esto de por si no es un límite importante para la gran mayoría de los casos, en los que se solicitan financiación de hasta el 80%, y en los que la máxima preocupación es conseguir el precio más bajo.

Esto no quita que el cliente tenga capacidad de negociación en aspectos tan importantes como son las comisiones (no solo las de apertura y/o estudio, también las de cancelación total o parcial) o en la elección o no de las vinculaciones de la hipoteca, que que abaraten el interés.

La banca online ha tomado un gran impulso en los últimos meses por la pandemia derivada de la COVID-19. Esta situación ha propiciado un gran impulso a este canal que posiblemente no se hubiera dado hasta dentro de 5 o 10 años en una situación normal.

  • Banca tradicional: ofrece hipotecas más a medida

En la hipoteca en banca tradicional la capacidad de negociación es generalmente mayor, lo que hace especialmente importante si la hipoteca tiene algún tipo de características especiales, como las hipotecas autopromotor o las que requieren un porcentaje de financiación mayor. 

También, aunque muchas entidades online tienen hipotecas para una segunda vivienda suelen ser más flexibles.

No solo se trata de las características de la hipoteca, también de las propias de los titulares que la piden ya sea porque necesitan garantías adicionales, como puede ser un aval, o por el contrario que por sus ingresos sólidos pueda conseguir mejoras, que van desde plazos más largos (más de 30 años) a financiar un porcentaje mayor.

 

Banca tradicional vs banca online, ¿Qué conclusiones sacamos?

En definitiva, banca online y tradicional ofrecen ambas condiciones muy competitivas, por lo que es importante contar con ambas posibilidades para poder conseguir la mejor hipoteca según nuestro perfil, en la que, por supuesto, su coste, su TAE, es fundamental, pero también lo son el porcentaje que solicitar, el plazo, el resto de posibles gastos, como las comisiones de amortización o cancelación o la vinculación opcional.

Todo ello, más nuestras propias preferencias y características son los que nos llevarán a elegir la hipoteca que más nos convenga.