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Casi 1 de cada 4 españoles tiene una segunda vivienda y la mayoría ha tenido que pedir una hipoteca para poder comprarla. Aunque pedir un préstamo hipotecario para poder adquirir una segunda vivienda es un trámite bastante común, éstos cuentan con unas condiciones más estrictas que los de las hipotecas tradicionales

A continuación, analizaremos cuáles son estos requisitos y qué características deben cumplir las personas que quieran acceder a una. 

¿Qué se entiende por segunda residencia?

Una segunda residencia es aquella en la que no vivimos de forma habitual, es decir, que adquirimos con fines vacacionales o bien como inversión, para alquilarla a un tercero o para revenderla. 

Al no ser el lugar de residencia habitual de las personas que solicitan el préstamo hipotecario para adquirirla, el banco entiende que no se trata de una prioridad y, por lo tanto, no ofrece las mismas condiciones.

Características de las hipotecas destinadas a financiar una segunda residencia

Como apuntábamos, los requisitos para obtener una hipoteca para financiar una segunda residencia son más estrictos que para conseguir una destinada a financiar la primera. 

El importe financiado será inferior al de la vivienda principal

Mientras que en las hipotecas tradicionales las entidades bancarias suelen prestar el 80% del valor de la compraventa o tasación del inmueble, en el caso de las destinadas al pago de una segunda residencia, suelen conceder entre el 60% y el 75%, como máximo.

Un banco nunca ofrecerá el 100% de financiación para adquirir una vivienda no habitual, a no ser que se la compremos a la entidad que nos concede el crédito.  

Necesitaremos un mayor volumen de ahorros

Dado que el banco nos prestará menos dinero para comprar la segunda residencia, necesitaremos más ahorros para poder sufragar los gastos de la transacción, que suelen representar el 10%, más la parte no financiada, que será de entre un 25% y un 40%. 

Por lo tanto, en el peor de los casos, si queremos comprar una segunda residencia cuyo valor de tasación o compraventa asciende a 200.000 euros, deberemos tener ahorrados 100.000 euros (20.000 para los gastos y 80.000 para la parte no financiada). 

El plazo para devolver el dinero prestado es menor

Las hipotecas para segundas residencias tienen que devolverse en un plazo máximo de 25 años. Se trata de un periodo mucho más corto, si tenemos en cuenta que los préstamos para vivienda habitual pueden devolverse en 30 o, incluso, 40 años. 

En consecuencia, las cuotas también podrán ser más altas, por lo que nuestros ingresos también deberán ser más elevados. Y es que el dinero que destinamos a pagar nuestras hipotecas (de la primera vivienda habitual y la de la segunda residencia) no debería superar el 35% o el 40% de los ingresos mensuales netos de todos los titulares.

Los tipos de interés pueden ser más elevados

La mayoría de bancos aplican un interés más alto a la hora de financiar un inmueble para uso vacacional. Además, hay entidades que diferencian sus préstamos hipotecarios según su finalidad: los de primera residencia tienen un tipo determinado  y los de segunda vivienda tienen un interés algo más alto.

El tipo de interés dependerá de muchos factores como: el banco, el tipo de hipoteca que elijamos (fija, variable o mixta), si contratamos productos vinculados a la entidad bancaria… 

Requisitos que debemos cumplir para que nos concedan una segunda hipoteca

Los bancos ponen más impedimentos a la hora de conceder una hipoteca para financiar una segunda residencia, dado que supone un mayor riesgo para ellos

Debemos partir de la base de que si en el núcleo familiar hay un problema económico, es más probable que se dejen de pagar las cuotas de segunda residencia.  Por este motivo, los requisitos para acceder a ellas son más estrictos. 

Necesitamos más ahorros 

Como hemos visto, para las segundas residencias los bancos sólo prestan, en el mejor de los casos, el 75% del valor de tasación o compraventa del inmueble. Por lo tanto, necesitaremos de más ahorros que si tuviéramos que financiar una primera vivienda. 

Ingresos altos demostrables y estabilidad económica

Dispondremos de menos tiempo para devolver el dinero, unos 25 años, el banco nos aplicará un interés más alto, por lo que debemos demostrar que tenemos solidez económica, mediante un sueldo elevado y estabilidad laboral. 

Otras propiedades o avales bancarios elevados

El hecho de disponer de otras propiedades ya pagadas o avales bancarios elevados (de unos 6.000 euros, como mínimo) contribuirá a que nos concedan la hipoteca, dado que en caso de impago el banco se las podrá quedar. 

Qué debemos hacer si nuestra vivienda habitual ya está hipotecada

Si nuestra vivienda habitual está hipotecada podemos hacer tres cosas: 

  1. Ampliar la hipoteca actual para comprar la segunda residencia. De esta manera sólo pagaríamos una sola cuota, aunque, al pedir más dinero, ésta sería más elevada. 
  2. Pedir una hipoteca para la segunda residencia y, por lo tanto, pagar dos préstamos a la vez. Debemos tener en cuenta que el pago de ambos nunca puede superar el 35% o el 40% de los ingresos netos de los ingresos netos mensuales de todos los propietarios.   
  3. Pedir una doble garantía hipotecaria. Consiste en hipotecar el 80% del valor de la vivienda que se quiere comprar, mientras que el 20% restante recaerá sobre otro inmueble. Así, cuando hayamos abonado el 20% del capital, podremos liberar la segunda vivienda hipotecada. 

Conociendo cuáles son los requisitos de las hipotecas para las segundas residencias y qué características debemos cumplir para que nos las concedan tendremos más posibilidades de acceder a una y de disfrutar de todo lo que ofrecen.