Tener apenas 31 años y tener la capacidad adquisitiva suficiente para acceder a una vivienda en Madrid no es algo muy común, para qué negarlo. Sin embargo, Davinia lo ha conseguido sin tener ahorros previos. ¡Y sin que sus padres le hayan dejado parte de sus ahorros personales! De hecho, ella hasta hace apenas unos meses ni siquiera se planteaba la posibilidad de poder comprar una vivienda siendo así de joven, pues ni ella ni su pareja se lo podían permitir. Sin embargo, ahora es propietaria y se siente muy afortunada. ¿Quieres saber cómo lo consiguió? Ella misma te lo cuenta.
¿Cuál es tu situación laboral actualmente?
Ahora mismo estoy trabajando por cuenta ajena con contrato indefinido en una empresa de asesoría fiscal en la que llevo año y medio. Anteriormente estaba trabajando también con contrato indefinido en otra empresa, pero las condiciones no me terminaban de encajar del todo, por lo que busqué otro empleo. Ahora estoy bastante más contenta ya no solo con el sueldo, sino también con el ambiente de trabajo. He cambiado a mejor, sin lugar a dudas. Aun así, ni mi sueldo ni mis ahorros daban para comprar una casa en el momento en el que la compré.
¿Pensabas hace un año que hoy serías propietaria de una vivienda?
¡Ni en sueños! Sin tener una buena cantidad de ahorros previos creía que lo de comprarme una casa no sería para mí, al menos en los próximos 5 u 8 años. Además, mi pareja tampoco poseía los ahorros necesarios para la entrada de una casa, por lo que no teníamos en mente la posibilidad de acceder a una vivienda en propiedad. Es que ni siquiera nos lo planteábamos.
Pero la ayuda inesperada de mi familia me ha permitido convertirme en propietaria de una casa. ¡Y casi ni me lo creo aún! Ahora, si me pongo a comparar, pago una hipoteca mucho menor de lo que pagaba por el alquiler y estoy mucho más desahogada económicamente. Todo junto a mi pareja, ya que decidimos comprar juntos.







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