Hay muchas personas para las que la gran ciudad no es un lugar ideal para vivir. Y para Donna, una abogada de 30 años, definitivamente no lo es. Después de criarse en la sierra de Madrid, probó la experiencia de vivir durante un tiempo en Madrid capital, pero aquello no estaba hecho para ella y volvió a los orígenes, a un pueblo. Anhelando la tranquilidad y la naturaleza, Dona retornó a la sierra desde que tuvo oportunidad gracias al teletrabajo. ¿Quieres conocer su historia? Ella misma te la cuenta en los próximos párrafos.
¿Cómo y por qué viniste a vivir a Madrid?
Me fui a vivir a Madrid porque la oficina en la que trabajaba mi pareja estaba en AZCA («Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A de la Zona Comercial de la Avenida del Generalísimo», actual Paseo de la Castellana). Yo quería independizarme porque hasta ese momento había vivido con mis padres (aunque había vivido fuera de España unos años, pero formalmente seguía viviendo con mis padres).






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