Según el informe de Randstad, el tamaño de los inmuebles y su adecuación para el teletrabajo podrían llevar a muchas personas que trabajan desde casa a mudarse a viviendas más grandes, fuera de la ciudad. La misma conclusión se desprende del análisis de Fotocasa Research “Vivienda y teletrabajo durante la pandemia” elaborado por Fotocasa, para conocer de primera mano las consecuencias que ha dejado la pandemia en el sector inmobiliario.
Según este, el teletrabajo ha hecho que nuestra vivienda tome más protagonismo que nunca y que haya cambiado la idea de cómo es la casa que necesitamos; antes priorizábamos la proximidad a nuestro lugar de trabajo y ahora valoramos más otros aspectos como disponer de una zona amplia donde poder teletrabajar o disponer de espacios exteriores.
¿Qué nos hace falta para teletrabajar desde nuestra casa?
El confinamiento nos cogió a todos por sorpresa. Por ello casi ningún hogar estaba equipado para teletrabajar. A pesar de que más de un año y medio después hemos conseguido adaptarnos medianamente a este paradigma, todavía queda mucho por hacer.
Según se desprende del mismo estudio de Fotocasa, la tecnología para poder realizar las tareas es lo más valorado. Concretamente, la disponibilidad de banda ancha, la luz natural y el equipamiento informático, por este orden.
El resto de los factores que influyen a la hora de tener un buen entorno de trabajo en la propia vivienda son: disponer de una habitación u oficina separada del resto del hogar, la amplitud de la zona de trabajo, el mobiliario adecuado o el silencio.
Por lo tanto, y si bien es cierto que cambiar de casa no es posible para todo el mundo, sí que podemos adaptar la que tenemos para poder teletrabajar de la forma más cómoda posible.
Para ello, como apuntábamos, además de elegir la zona con más luz natural de la casa o de la habitación que destinemos a teletrabajar, en caso de disponer de una, debemos procurar contar con una buena conexión a internet, así como con un ordenador y mobiliario amplio y de calidad para trabajar cómodamente.
Si no disponemos de una habitación exclusiva para teletrabajar, podemos recurrir a separadores de ambientes, para delimitar nuestra oficina del resto de la vivienda.
Y, por encima de todo, debemos intentar mantener un óptimo equilibrio entre el ámbito personal y el profesional, para el bienestar de todos.