En qué consiste la renta antigua: el alquiler de por vida

Los contratos de renta antigua, llamados alquileres de por vida, se firmaron a mediados del siglo anterior y muchos siguen vigentes hoy en día en España

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El mercado actual del alquiler es muy distinto al de la España de mitad del siglo pasado. Durante muchos años, la Ley de Arrendamientos Urbanos ha sido proteccionista con los inquilinos de pisos de alquiler, por lo que existían fórmulas como la renta antigua, conocida como alquiler de por vida coloquialmente. En 1994, se decidió poner fin a este tipo de contratos regulando las duraciones de los alquileres y extinguiendo este formato de renta.

Los contratos de renta antigua fueron firmados entre los años 1950 y 1985, cuando en un contexto de crisis se estableció esta medida para que las familias pudieran acceder a la vivienda. ¿Qué peculiaridades tienen estos contratos? En este artículo, te explicamos qué es exactamente la renta antigua. ¡Atento!

¿Qué es la renta antigua o el alquiler de por vida?

Se trata de los contratos de alquiler de vivienda firmados antes de 1985, regulados por el decreto 4101/1964 del 14 de diciembre. Tras vivir una situación política y social crítica en España, se estipuló este tipo de contrato, que consistía en un alquiler de duración indefinida. El inquilino tenía derecho vivir en esa vivienda hasta su fallecimiento e, incluso, cabía la posibilidad de prorrogar el contrato para cónyuges e hijos.

Este tipo de contrato estaba pensado para proteger a los inquilinos y facilitar el acceso a la vivienda. Sin embargo, no tenía muy en cuenta el interés de los propietarios.

En 1994, esta normativa (de la que hoy en día se siguen beneficiando inquilinos en España) se derogó con el llamado Decreto Boyer, que buscaba poner fin a los contratos de renta antigua para favorecer también a los propietarios de vivienda. Se estableció que la duración del contrato se acordase entre inquilino y casero, eliminado la prórroga forzosa.

¿Qué derechos tienen los inquilinos de renta antigua?

Como hemos dicho, el principal derecho de un inquilino que firmó un contrato de alquiler de renta antigua es la posibilidad de prorrogar indefinidamente el contrato hasta su fallecimiento, no obstante, existen otras particularidades:

  • El contrato puede ser heredado por los cónyuges si no han habido dos subrogaciones previas (cambios de titular del contrato). Desde que se renovó la LAU, los hijos no pueden heredar este tipo de contratos
  • El inquilino tiene derecho de compra preferente en el momento en el que el propietario de la vivienda decida vender
  • El precio del alquiler está congelado, pero puede ajustarse el IPC. Te lo explicamos a continuación…

¿Pueden subir la renta en este tipo de alquileres?

La ventaja principal de estos alquileres es que son muy bajos, ya que tienen prácticamente congelados los precios que se fijaron en el inicio del contrato, por lo que los inquilinos pagan mucho menos que lo que fija el mercado del alquiler hoy en día.

Pero hay subidas de las que no se libran. La renta antigua puede ajustarse al IPC, por lo que sí es posible que un alquiler de renta antigua suba de precio. Sin embargo, este porcentaje es tan reducido que apenas se nota en la mensualidad.

¿Puede finalizar un propietario un contrato de renta antigua?

Rescindir un contrato de renta antigua no es tarea fácil, pero sí es posible. Lo más indicado es que inquilino y arrendador lleguen a un acuerdo para poner fin al contrato. Sin embargo, es bastante probable que el arrendatario responda con una negativa, ya que este tipo de alquileres son un auténtico chollo, con precios casi insignificantes. Nada que ver con lo que se llega a pagar hoy en día.

Eso sí, no está todo perdido si nos ponemos en la piel de un propietario. Existen ciertas situaciones en las que este tiene derecho a extinguir el contrato de renta antigua:

  1. El propietario puede justificar que necesita la vivienda para él o un familiar directo
  2. El inquilino presenta irregularidades en el pago de la renta
  3. El inquilino no cumple con las normas establecidas. Por ejemplo, subalquila la vivienda a terceros para sacarle provecho
  4. La vivienda arrendada no es la residencia habitual del inquilino. Este debe residir en ella al menos durante seis meses al año

Por lo tanto, existen dos vías para finalizar un contrato de alquiler de renta antigua:

  • La primera opción es la negociación. El inquilino y el propietario acuerdan una fecha para poner fin al contrato
  • La segunda opción es la vía judicial. El propietario tiene una razón válida para forzar la finalización del contrato de renta antigua, que deberá demostrar ante un juez

 

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