“Las fincas rústicas son todas aquellas parcelas de terreno que pertenecen al campo o a la zona rural”, según el INE, y que están reguladas por la Ley del Suelo. Aunque suelen destinarse a la explotación agrícola, en ellas también se pueden instalar ciertos modelos de casas prefabricadas o, incluso, edificaciones de menos de veinte metros cuadrados.
Como vemos, son varios los motivos por los que podemos decantarnos por comprar una finca rústica, pero antes debemos saber qué gastos se deben pagar para adquirirla y quién deberá abonarlos. Te lo contamos en este artículo de Fotocasa.
¿Qué gastos se tienen que pagar en la compraventa de una finca rústica?
Antes de saber quién debe pagar los gastos específicos a la hora de llevar a cabo la compraventa de una finca rústica, repasamos brevemente cuáles son.
- Gastos de tasación/medición de la finca rústica
- Cédula urbanística de la finca rústica
- Gastos de coordinación del Catastro y el Registro de la Propiedad
- Gastos de medición de la finca rústica
- Gastos de tasación pericial contradictoria
¿Quién paga cada uno de los gastos de compraventa de una finca rústica?
Como decimos, estos son los gastos específicos que se tienen que abonar cuando se compra un terreno en España. Veamos qué grava cada uno de ellos y quién debe pagarlo.
Gastos de tasación/medición de la finca rústica
La tasación de la finca rústica sirve para saber el valor de ésta, como sucede con las tasaciones de vivienda habituales. Sin embargo, en este caso, en vez de un arquitecto o un técnico especializado será un ingeniero agrónomo o un ingeniero técnico agrícola quien la lleve a cabo.
Además, para calcular su valor tendrá en cuenta otros factores, como por ejemplo, a partir de criterios medioambientales, de infraestructuras agrarias e, incluso, de árboles ornamentales, entre otros. Será el comprador que necesite pedir una hipoteca quien pague los gastos de tasación de la finca rústica, que suelen ser de entre 400 y 500 euros, según Tinsa.
Cédula urbanística de la finca rústica
Como hemos comentado, una finca rústica puede servir para muchas cosas; incluso, algunas personas adquieren una para intentar edificar en ellas aunque, a priori, no sea posible. Y para ello necesitan disponer de la cédula urbanística de la finca rústica, que permite saber si se trata de una parcela urbanizable, así como el resto de las características urbanísticas de ésta, que permitirán conocer aspectos como cuál es edificabilidad permitida, el tamaño y las alturas máximas.
El Ayuntamiento de la localidad en la que se encuentra la finca será el que expedirá esta cédula, que deberá pagar el comprador y cuyo precio oscila entre los 30 y los 150 euros, según Sociedad de Tasación.








