Uno de los cambios más importantes que conlleva la reforma laboral aprobada este año por el Gobierno es el final de los contratos temporales. Con ello no sólo el trabajador verá disminuir la incertidumbre y ganará seguridad, si no que se le presentan otras opciones, como el acceso al crédito hipotecario.
A la hora de hacer un scoring, analizar el riesgo en una operación de préstamo, la situación laboral es un aspecto clave, y, por tanto, tener un contrato fijo o uno temporal es uno de los puntos que más analizan las entidades bancarias, pero no es el único; es decir, tener un contrato fijo ayuda a acceder a una hipoteca, pero muchas personas con contrato temporal también pueden conseguirlo, así como tener un contrato fijo tampoco lo asegura. Lo explicamos.
Cómo conseguir una hipoteca con contrato temporal
Cuando no se consigue una hipoteca con contrato temporal es porque confluyen varios aspectos a la vez, no solo el tipo de contrato. Si se superan o se acreditan otros puntos positivos, se puede conseguir una hipoteca. Al final las entidades analizan el perfil económico del futuro hipotecado en su conjunto, por lo que contar con unos buenos ahorros también nos puede ayudar a mejorar nuestro scoring frente al banco.
Disponer de antigüedad en la empresa nos ayudará a conseguir una hipoteca
En primer lugar, algo que se valora enormemente y se seguirá valorando tras la reforma laboral es la antigüedad en la empresa. Así, tener un contrato fijo reciente no aporta puntos positivos al análisis de riesgo a no ser que tengas detrás una antigüedad laboral que valore tu trayectoria laboral. Por el contrario, una persona puede tener un contrato temporal, pero avalar por trayectoria o formación condiciones que proporcionan más seguridad a la hora de que le puedan conceder una hipoteca.
De hecho, hay ciertos trabajos, como los relacionados con el sector turístico que acumulan tiempo de trabajo e ingresos, a veces importantes, que en momentos determinados de tiempo y en otros momentos no, porque por ejemplo se cierre la temporada de trabajo.
Si esto se produce de forma recurrente, la temporalidad pasa a tener menos importancia, ya que constata una “estabilidad” laboral. El análisis es en estos casos muy parecido al del autónomo, en el que se analizan los ingresos en general no sólo los picos que pueda tener unos meses o, por el contrario, los ingresos más reducidos en otra época del año.

Disponer de ingresos nos ayudará a conseguir una hipoteca
En segundo lugar, están los ingresos. Es muy distinto un contrato temporal con un salario bajo que otro con ingresos elevados, y lo mismo pasa con los contratos fijos. En estos casos suelen entrar en juego dos figuras, un segundo titular de la hipoteca, con el que compartir los riesgos y demostrar ingresos suficientes para cubrir la cuota hipotecaria, o la del avalista, que garantice el pago en caso de impago. Al final no es lo mismo pedir una hipoteca con una sola nómina que con dos, las entidades buscan seguridad en los clientes y con dos titulares es más fácil conseguir el préstamo hipotecario.
Tampoco debemos de perder de vista las características de la propia vivienda y del importe a hipotecar. Cuanto mayor sea el importe no solo supone una cuota más elevada, también un mayor riesgo, especialmente si nos encontramos con hipotecas que superen el 80% del valor de tasación. Por todo ello, con hipotecas de pequeño importe y si es posible con porcentajes sobre el valor de la vivienda inferiores.
Disponer de un aval nos ayudará a conseguir una hipoteca
Por último, en casos en los que el cliente va un poco justo para conseguir la financiación puede optar por pedir un aval hipotecario o avalar la compra con alguna otra propiedad que tenga libre de cargas. Esta opción no es la más recomendada, pero puede ser una solución para casos más complejos.
En definitiva, un contrato temporal no hace imposible contratar una hipoteca, pero sí es importante tener otros puntos a favor para conseguirla.






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