El motivo es claro: el agua caliente es un servicio básico para que la vivienda sea habitable. Si el aparato deja de funcionar sin culpa del inquilino, el propietario debe repararlo o sustituirlo.
Además, si el calentador es muy antiguo y deja de ser reparable, el propietario deberá reemplazarlo por uno nuevo.
Excepciones: cuando hay un mal uso por parte del inquilino
El inquilino deberá asumir el coste si:
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La avería se debe a un uso incorrecto.
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No ha realizado el mantenimiento básico (por ejemplo, purgar el termo si es necesario).
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Ha manipulado el aparato sin autorización.
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El daño proviene de negligencia.
También pueden considerarse pequeñas reparaciones:
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Cambio de pilas en calentadores a gas.
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Sustitución de pequeñas piezas de bajo coste.
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Ajustes menores derivados del uso habitual.
¿Y si el contrato dice algo distinto?
En algunos casos, los contratos de alquiler puede tener ciertas cláusulas de reparaciones.
Sin embargo, el contrato no puede contradecir la ley en perjuicio del inquilino. Es decir, no sería válido trasladar al inquilino una reparación estructural que legalmente corresponde al propietario.
Por eso es recomendable:
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Revisar siempre el contrato antes de asumir un pago.
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Comunicar la avería por escrito al propietario.
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Conservar facturas y presupuestos.
Diferencia entre calentador y caldera: ¿cambia la responsabilidad?
Aunque muchas veces se usan como sinónimos, no son lo mismo:
La responsabilidad legal es la misma: dependerá del origen de la avería (desgaste vs. mal uso). No obstante, en el caso de las calderas, el mantenimiento anual suele estar más regulado y puede estar especificado en el contrato.
¿Qué hacer si el calentador se estropea en un piso de alquiler?
Si ocurre una avería, estos son los pasos recomendables:
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Avisar al propietario lo antes posible, preferiblemente por escrito.
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No manipular el aparato sin autorización.
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Solicitar presupuesto antes de realizar cualquier reparación.
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En caso urgente, si hacemos la reparación por nuestra cuenta, guardar factura y comunicar inmediatamente.
Por lo general, se recomienda dejar al propietario que se haga cargo. Solo en situaciones urgentes que afecten gravemente a la habitabilidad el inquilino podría adelantar el pago y reclamarlo posteriormente, siempre que pueda justificar la urgencia.
¿Qué ocurre si el propietario no quiere pagar la reparación del calentador?
Si el propietario se niega a asumir una reparación del calentador que le corresponde, el inquilino puede:
En cualquier caso, es recomendable intentar primero una solución amistosa.