Viajar no solo sirve para descubrir lugares, también cambia por completo nuestra forma de imaginar la vida que queremos. Quien recorre España con los ojos abiertos empieza a fijarse en algo más que en paisajes bonitos: se fija en el ritmo de las ciudades, en la cercanía de la naturaleza, en cómo se vive realmente en cada rincón. Y eso, inevitablemente, transforma la idea de «hogar».
Carlos Moyano, creador de contenidos de viajes y rutas por España, lo sabe bien. A través de sus rutas y escapadas ha explorado destinos de todo tipo, desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos con encanto, y en ese camino ha ido afinando su propio mapa mental de dónde merece la pena vivir. ¿Centro o tranquilidad? ¿Naturaleza o estímulo constante? ¿Grandes capitales o ciudades emergentes?
En esta entrevista con Fotocasa hablamos con él sobre cómo viajar influye en las decisiones residenciales, qué lugares de España le han hecho plantearse quedarse a vivir y por qué, cada vez más, los jóvenes empiezan a mirar más allá de Madrid y Barcelona en busca de calidad de vida.
Pregunta: Recorres constantemente España descubriendo destinos únicos. ¿Crees que viajar cambia nuestra forma de entender dónde queremos vivir?
Respuesta: Sin duda, en estos años me he dado cuenta de que principalmente podríamos hablar de dos tipos de personas según su lugar soñado para vivir (aunque claro siempre hay matices). Por un lado, estamos los que buscamos la tranquilidad, alejarnos del centro, tener nuestro espacio, los que buscamos más un refugio del día a día.














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