El ruido en casa es una de las principales amenazas para el bienestar y la calidad de vida dentro del hogar. En muchas ocasiones nos impide conciliar el sueño y en otras nos despierta en contra de nuestra voluntad.

También puede distraernos cuando leemos, estudiamos o, simplemente, vemos la televisión. Incluso puede agravar los episodios de estrés o ansiedad que cada vez más personas sufren como consecuencia de una carga excesiva de trabajo o, precisamente, de un mal descanso.

De ahí la importancia de aislar acústicamente las viviendas, que en su mayoría -sobre todo las construidas antes de 2009- suspenden esta asignatura. Sin embargo, las molestias acústicas pueden reducirse hasta en un 70% con las soluciones adecuadas.

¿Qué soluciones existen para acabar con los ruidos en casa?

Uno de cada cinco españoles confiesa sufrir en casa el ruido de sus vecinos, según un informe reciente de Eurostat. Un problema, el de los ruidos, con el que nos acostumbramos a convivir, hasta el punto de que ocho de cada diez llegan a resignarse a convivir con ellos.

El primer paso para acabar con los ruidos que perturban nuestro confort y descanso es identificar su origen. Pese a ello, hay que tener en cuenta que el ruido puede “colarse” a través de muchos puntos, por lo que aislar una única pared puede no ser suficiente.

Uno de los más molestos y también más habituales son los denominados ruidos de impacto, es decir, los que se transmiten vía estructural cuando un objeto impacta contra otro y genera una vibración, como es el caso del ‘taconeo’ procedente del piso superior, de los niños que juegan arriba o del vecino que arrastra sus muebles.

Este es de los más complicados de evitar, pero siempre podemos mitigarlo intentando romper esas vibraciones y aislar ese ruido con materiales absorbentes para que no se transmitan al resto de las viviendas.

Así, cuando las molestias procedan del tráfico del exterior, una buena solución pasa por colocar ventanas con doble acristalamiento y con cámara de aire intermedia. Así como evitar que existan puentes acústicos como pueden ser las cajas de persianas o encuentros entre forjado y pilares… y aislar bien las paredes exteriores.

No obstante, si el ruido viene originado por el ajetreo en viviendas colindantes, se recomienda trasdosar los tabiques medianeros entre pisos, para lo que resulta fundamental la colaboración de los vecinos. Si queremos que el resultado sea mejor, al fin y al cabo cuanto más cerca del problema actuemos más eficiente será la solución.

En este escenario, cuando los ruidos proceden de los vecinos de arriba, lo ideal sería aislar su suelo. Pero como esto no suele ser posible, normalmente los falsos techos son una buena solución. En cualquier caso, es importante respetar a los demás y saber hasta qué hora se puede hacer ruido en casa. 

En cambio, si las molestias proceden de nuestro piso y se transmiten al piso inferior, tendremos que aislar nuestro suelo, o si el problema es de nuestras bajantes, tantas veces olvidadas a la hora de plantear una reforma, podemos insonorizarlas con aislamiento acústico.

Se opte por una alternativa u otra, hay que valorar otras características complementarias como que garantice la flexibilidad de la superficie y atenúe el sonido de los pasos, que sea compatible con la calefacción por suelo radiante o que mejore la sensación térmica del hogar.

En general, los españoles puntúan el aislamiento acústico de sus viviendas únicamente con un 6,3; cuando existen soluciones que pueden reducir estos ruidos entre 8 y 12 veces.

Sea como fuere, es importante tener claro qué espacio queremos aislar, si se trata de vivienda de obra nueva, reforma… para poder elegir el mejor sistema y el que más se adapte a las necesidades. Y es que aparte de aislamiento, donde sea imprescindible minimizar el ruido interior, también se puede reducir la sonoridad de la propia tarima o disponer de una barrera antihumedad si fuera necesario.

En definitiva, frente al aislamiento acústico no hay un antídoto único y, en función de cada caso, existen formulaciones más básicas y económicas o más complejas, pues no será lo mismo aminorar los ruidos en una vivienda que terminar con aquellos ruidos que se producen entre las habitaciones y diferentes plantas en un hotel donde el confort acústico es un imprescindible y requerirá soluciones específicas para garantizarlo.