Octubre es un mes que nos va preparando y advirtiendo de que el frío está por llegar durante los próximos meses. El que avisa no es traidor, dicen. Por eso, no solo debemos ir preparando el armario de cara a las bajas temperaturas, sino que también tenemos que anticiparnos en el cuidado de nuestro confort y de la temperatura en casa.

Para ello, existe un sistema de calefacción del que quizás no conozcas sus propiedades, pero con el que es sencillo conseguir temperaturas estables ahorrando hasta un 25% de energía, ya que necesita menor temperatura de impulsión para funcionar que otros sistemas tradicionales.

¿Qué es el suelo radiante refrescante?

Hablamos del suelo radiante o refrescante: una tubería empotrada en la capa de mortero que discurre bajo toda la superficie del local o vivienda y que conduce agua caliente que transmite el calor al suelo y a la vez también al ambiente del edificio.

Este sistema puede colocarse en cualquier pavimento con una resistencia al paso de calor menor de 0,15 m2K/W y puede funcionar con varios elementos de producción de calor, como una bomba de calor geotérmica o una bomba de calor convencional, con acumuladores eléctricos y sistemas de colectores de placas solares o con un sistema de caldera y enfriadora que aportarán calor en las épocas frías y frío en las épocas cálidas. De hecho, puede convertirse en una alternativa a los radiadores comúnmente utilizados.

¿Cómo conseguir un máximo aprovechamiento del suelo radiante?

Para conseguir que el rendimiento térmico sea el mejor posible hay que prestar atención a diferentes aspectos en la fase de construcción. Partiendo de la base de que la estructura de un suelo radiante funciona a partir de la inercia térmica, el calor se produce desde el suelo. Por ello, cuando un sistema de suelo radiante refrescante se calienta, implica que se eleve la temperatura de una losa con elevado calor específico capaz de recoger gran cantidad de energía que no se emite de forma instantánea, por lo que el espesor y la calidad del mortero es muy importante.

De hecho, el diseño y la construcción de este sistema de suelo calentado con agua caliente es tan importante que sus requisitos se especifican en una norma que trata de asegurar que el sistema de calefacción que se usa bajo el suelo y que los cálculos para elegir los componentes de la instalación sean los adecuados.

calefaccion por suelo

En este sentido, por ejemplo, conviene tener en cuenta el tipo de suelo sobre el que se va a realizar la instalación -ya que de sus características térmicas depende la temperatura necesaria en la distribución- o la temperatura ambiente, -ya que puede alterar la temperatura superficial del pavimento y la del agua en los tubos-.

La temperatura exterior del proyecto es importante -en este caso conviene seguir los valores que marca el RITE-, pero también lo son los coeficientes de transmisión de calor de los cerramientos o el salto térmico en el circuito hidráulico. En este último caso y atendiendo a la normativa, la ida y el retorno de los tubos debe situarse entre los 0 y 5 grados, aunque se recomiendan valores entre los 7 y 8, pero en la práctica se usan valores mayores, entre los 5 y 10. Por último, también debe tenerse en cuenta el diámetro del tubo emisor.

¿Suelo radiante o radiadores?

La calefacción por suelo radiante es un sistema de calefacción que necesita menor consumo de energía que un sistema convencional, por lo que es una de las reformas que contribuyen al ahorro en la factura de la luz, y aporta confort óptimo y uniforme por la forma en la que distribuye el calor de manera homogénea y uniforme, a diferencia de los radiadores.

Ventajas para los alérgicos

Asimismo, el suelo radiante es ventajoso para los alérgicos al polvo porque la baja velocidad con la que se mueve el aire caliente no levanta polvo; y también para los más pequeños, porque no supone ningún riesgo a la hora de golpearse o quemarse, como sí ocurre con los radiadores.

El suelo radiante requiere menos mantenimiento que un radiador

Además, el mantenimiento que necesita es muy reducido -aunque hay que purgarlo como a un radiador convencional, en el caso del suelo radiante es suficiente con hacerlo desde el aparato que centraliza la instalación de toda la casa-, puede utilizarse como calefacción en invierno y como aire acondicionado en verano, permite regular la climatización en cada habitación y es un sistema eficiente, ya que no necesita alcanzar temperaturas tan elevadas como los radiadores, pues con 40 grados es suficiente, casi la mitad que con los sistemas tradicionales.

La inversión inicial es mayor, aunque supone un ahorro a largo plazo

Sin embargo, la inversión inicial de la instalación de un suelo radiante es más elevada económicamente por la labor de fontanería que conlleva, aunque después esa cuantía se amortiza por el ahorro energético, y su instalación puede suponer la elevación de la altura del suelo entre los 2,5 y 10 cm.

En definitiva, el suelo radiante refrescante contribuye al bienestar y al confort en casa con propiedades que permiten considerarlo una alternativa a los sistemas tradicionales de calefacción como los radiadores. Además es más eficiente, seguro, saludable y ayuda al ahorro de las economías domésticas. ¡Plantéatelo si piensas comprar casa o reformarla!