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Biodegradable, eco, sostenible, responsable con el planeta… El mercado está lleno de productos aparentemente eco-friendly, pero ¿cómo podemos saber los que realmente lo son? La etiqueta ecológica europea (Ecolabel) nos permite distinguir los productos que realmente son respetuosos con el medioambiente. Este distintivo, regulado por la Unión Europea (UE), lo podemos encontrar en productos de limpieza, ropa, muebles o, incluso, alojamientos turísticos. Su logotipo muestra una flor con las estrellas de la Unión Europea y la letra E en el centro. Actualmente, más de 116.000 productos tienen este distintivo.
En Fotocasa te explicamos qué es la etiqueta ecológica europea, en qué productos la puedes encontrar y si puedes fiarte de ella.
¿Qué es la etiqueta ecológica europea?
La etiqueta ecológica europea, también llamada Ecolabel, es un distintivo oficial de la Unión Europea que identifica productos y servicios con un menor impacto ambiental a lo largo de todo su ciclo de vida. Es una certificación voluntaria que los fabricantes o proveedores pueden solicitar si cumplen criterios ambientales estrictos. Si queremos, por ejemplo, comprar muebles ecológicos o detergentes sostenibles, nos sirve para identificarlos.
«Un estudio de la Comisión de 2020 puso de manifiesto que el 53,3 % de las afirmaciones medioambientales analizadas en la UE se consideraron vagas, engañosas o infundadas y el 40 % carecían de fundamento«, explica la Comisión Europea.
Este certificado nos sirve, precisamente, para distinguir los productos que sí son realmente sostenibles, ya que «desde su producción hasta su uso y eliminación, han sido analizados como productos con un impacto ambiental reducido», indica la Comisión.
El número de productos con la etiqueta Ecolabel se ha multiplicado durante los últimos años hasta llegar a los 116.692 productos certificados en 2026, un incremento del 7 % con respecto al año pasado.
¿Nos podemos fiar de la etiqueta Ecolabel?
Sí. «La Etiqueta Ecológica de la UE es un sistema fiable, transparente y no discriminatorio válido en toda la UE y en los países de la AELC (Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein)», señala el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Un grupo independiente de expertos se encarga de verificar que los productos y servicios cumplen los requisitos necesarios para obtener la etiqueta. Estos se encargan de comprobar que los productos con la flor de la UE usan materias primas sostenibles y evitan el uso de sustancias peligrosas y tóxicas. Además, para obtener este distintivo los fabricantes deben demostrar que usan envases reciclados o reciclables.








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