Por ejemplo, si alquilas una habitación que representa aproximadamente el 20% de la superficie total de la vivienda, tanto los ingresos como los gastos deducibles deberán calcularse en esa misma proporción. Es importante tener en cuenta que, aunque no es obligatorio, es recomendable formalizar un contrato de alquiler para establecer claramente los derechos y obligaciones de ambas partes.
¿Cómo tributa el alquiler de habitaciones en el IRPF?
Como decíamos, los ingresos obtenidos por el alquiler de habitaciones deben incluirse en tu declaración de la Renta como rendimientos de capital inmobiliario. Esto implica que deberás pagar impuestos sobre los beneficios netos, es decir, los ingresos menos los gastos deducibles relacionados con el alquiler. Entre los gastos deducibles se encuentran:
- Intereses de la hipoteca (si la vivienda está financiada).
- Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
- Gastos de comunidad.
- Seguros del hogar.
- Reparaciones y mantenimiento.
- Suministros como agua, electricidad, gas o internet.
Si el alquiler es para uso habitual, pasando a ser la habitación alquilada la residencia habitual de los inquilinos, puedes beneficiarte de una reducción de hasta el 90% sobre los rendimientos netos obtenidos. Esta reducción no se aplica si el alquiler es para un uso distinto, como puede ser un negocio o un alquiler temporal.
Consejos para declarar en la Renta el alquiler de habitaciones
¿Qué pasos seguir para declarar el alquiler por habitaciones en la declaración de la Renta? Al gestionar este tipo de alquiler, los propietarios deberán:
1. Llevar un registro de ingresos y gastos
Es fundamental llevar un registro detallado de todos los ingresos y gastos relacionados con el alquiler de las habitaciones. Esto permite justificar las deducciones que apliques en la declaración de la Renta.
2. Formalizar un contrato de alquiler
Aunque no es obligatorio, es recomendable formalizar un contrato de alquiler para evitar posibles malentendidos con los inquilinos y tener un respaldo legal en caso de disputas. Un contrato permite dejar claras cuestiones importantes como:
- El precio del alquiler.
- La duración del contrato.
- Los gastos incluidos o no incluidos.
- Las normas de convivencia.
- Las condiciones de uso de las zonas comunes.
3. Revisar la normativa vigente en tu CCAA
Por ejemplo, en comunidades como Cataluña han entrado en vigor nuevas leyes para regular los alquileres temporales y por habitaciones. Estas nuevas normativas ofrecen mayor protección para inquilinos: si el uso de la habitación o la vivienda es temporal, el contrato se trata como vivienda habitual, por lo que se aplican límites de precio, fianza regulada y todas las garantías propias de la Ley de Arrendamientos Urbanos.