Después de estar dando tumbos por varios alquileres en Madrid, Laura y su pareja, ambos de 34 años recién cumplidos, viven de alquiler en Alcorcón desde hace un año y dos meses. En este municipio tan cercano al de Madrid capital, esta pareja ha encontrado un lugar que a ellos les parece ideal para vivir. Y, además, están muy contentos de que este año 2023 no les hayan subido el alquiler con el IPC. ¿Quieres conocer su historia y cómo pasaron de Madrid a Alcorcón? Sigue leyendo y descúbrelo.
¿Desde cuándo vives de alquiler en tu actual piso?
Mi pareja y yo llevamos viviendo en esta zona desde hace un año y dos meses. Encontramos este piso de casualidad, ya que el padre de una amiga dejaba de ser inquilino porque se iba a convertir en propietario. Para no dejar al casero sin ingresos, tanto mi amiga como su padre empezaron a mover el piso con un vídeo entre algunos conocidos. Desde que nos llegó el vídeo por WhatsApp y lo vimos, supimos que queríamos vivir allí, lo tuvimos claro desde el minuto uno.
Así que rápidamente contactamos con el casero, que nos puso a su vez en contacto con una inmobiliaria de la zona. Mi chico quedó con ellos para hacer una visita (yo no pude estar en esa visita por un problema familiar bastante grave) y grabó vídeos ya no solo de la casa, sino también de la zona. Tanto él como yo quedamos encantados. Dimos una señal (con recibo firmado, un consejo para alquilar una vivienda que seguimos a rajatabla) a modo de reserva y ya teníamos preparada toda la documentación para alquilar el piso y que pudieran hacernos el estudio de solvencia. Nos lo aceptaron y nos convertimos en los nuevos inquilinos de la vivienda.
¿Habías estado antes de alquiler? ¿Cómo fue la experiencia?
Nuestras experiencias anteriores dejan bastante que desear. Tanto mi pareja como yo habíamos estado compartiendo piso con otras personas hasta que decidimos irnos a vivir juntos. El primer piso en el que estuvimos de alquiler estábamos bastante a gusto. De hecho, lo elegimos porque nos permitían tener perro en casa, y teníamos claro que queríamos adoptar (finalmente fue perrita, se llama Paca y la adoramos). Pero al año el casero no nos renovó el contrato de alquiler porque se divorció y necesitaba el piso para sí mismo. Tuvimos 30 días para buscar un nuevo piso de alquiler.
El piso que nos encajó por tiempo, precio y zona (en un principio no queríamos estar demasiado lejos de nuestros amigos), estaba al lado de una carretera muy transitada y fue un horror. La casa no tenía buen aislamiento térmico ni acústico y la verdad es que no lo pasamos bien allí. ¡Y eso que pagábamos más que donde estamos ahora por un piso más pequeño!







