«Dos años después de la declaración de zonas tensionadas en Cataluña, comenzamos a ver con mayor claridad cómo están reaccionando los distintos agentes del mercado. Una parte importante de los ciudadanos percibe que la limitación de precios está contrayendo la oferta disponible. Si el mercado del alquiler ya partía de una situación de escasez estructural, cualquier medida que introduzca incertidumbre regulatoria y que no cuente con el consenso de los propietarios desincentiva que mantengan esas viviendas en el mercado e incentiva que opten por otras fórmulas de arrendamiento», explica María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa.
«Esto no significa que la regulación no persiga un objetivo legítimo (mejorar la accesibilidad), pero sí pone de manifiesto que el gran desafío sigue siendo aumentar el parque de vivienda en alquiler para equilibrar la oferta y la demanda», añade Matos.
La mayoría de los catalanes también apunta que la medida ha aumentado la aparición de alquileres temporales
En este sentido, también una mayoría de los catalanes indica que los topes de precios a las rentas han derivado una parte de la oferta hacia otras modalidades, como el alquiler temporal. Concretamente, otro 43% de los encuestados defiende esta opción, frente a un 20% que se posiciona en contra y un 37% que se mantiene neutral (los mismos porcentajes que en la cuestión sobre la reducción de la oferta).