¿En qué situaciones puedo rebajar el alquiler?

Lo más importante es estar al día de los precios del alquiler en tu zona, pues tal vez percibas una oportunidad para negociar tu alquiler a la baja. Las situaciones que te pueden conducir a una rebaja del alquiler serían:

  • Ya no puedes hacer frente a la renta, una situación cada vez más frecuente debido a la inestabilidad laboral y a la situación de ERTEs en España.
  • Has investigado en tu zona y resulta que otros pisos con características similares ofrecen precios más bajos o mejores condiciones.
  • La vivienda no está en su mejor estado o has hecho alguna obra de mejora que ha aumentado su valor.
  • Llevas muchos años como inquilino y consideras que el precio del alquiler debería ser rebajado.

Cualquiera de estos motivos es válido para renegociar el precio del alquiler, aunque es preciso tener en cuenta una serie de puntos.

¿Cómo negociar el precio del alquiler?

Para tener éxito, debemos ser conscientes de los siguientes aspectos:

1.     Conocer el contrato de alquiler

Antes de que uno se decida a sentarse con el casero para pedir una rebaja del alquiler, es preciso conocer bien el contrato de alquiler que se ha firmado. Hay que saber si permite negociar una rebaja del precio o no, y los derechos y obligaciones que se tienen.

2.    Conocer el precio de alquiler medio de la zona

También es muy importante conocer el precio medio del alquiler de la zona donde está situada la vivienda y compararlo con la renta que se está pagando. Para ello, se pueden utilizar los índices de precio disponibles, como el de Fotocasa.

3.    Hacerse valer como inquilino

Hay que jugar la baza del buen inquilino y recordar al casero que siempre se ha pagado la mensualidad a tiempo, que el piso se cuida y conserva en buenas condiciones y que tener un buen inquilino es muy importante. Encontrar a otro inquilino decente puede suponer un riesgo para el propietario, que podría dar con un moroso o sufrir vandalismo en su inmueble, por lo que una relación de confianza jugará a tu favor.

4.    Conocer la demanda de la zona

Hay zonas donde los pisos en alquiler no duran prácticamente nada en el mercado, mientras en otras áreas cuesta más arrendar una vivienda. Si hay poca demanda en la zona donde se reside, se puede utilizar como argumento a favor de una rebaja, ya que al casero le podría costar más encontrar nuevos inquilinos.

5.    Tener un «as» en la manga

Esto significa que hay que saber el precio de otros inmuebles de las mismas características en la misma comunidad o los edificios colindantes. Si es más bajo, se podrá comentar al arrendador la posibilidad de hacer una rebaja en consonancia a la diferencia de precios detectado.

6.    Un poco de flexibilidad: contraoferta alquiler

Como inquilino también se ha de ser un poco flexible si realmente se está interesado en el piso de alquiler. Si el casero no quiere bajar la renta mensual, se le pueden proponer otras opciones, como que pague él parte del recibo de algunos suministros, o que ofrezca nuevos electrodomésticos más eficientes. Tal vez no consigas rebajar el precio del alquiler, pero sí mejorar las condiciones de tu estancia.