En el caso de Cataluña, un 36% de catalanes se plantea el cambio de vivienda debido al clima. Este porcentaje se reparte entre el 20% que se lo ha planteado alguna vez, el 11% que dice estar en búsqueda activa para cambiar de vivienda y el 5% que dice haber cambiado ya debido al clima.
En cuarta posición, el 31% de los residentes en la Comunidad de Madrid aseguran que en algún momento han cambiado o se han planteado el cambio de vivienda debido a la climatología.
Este porcentaje se divide entre el 18% que alguna vez se ha planteado el cambio de vivienda, el 9% que se encuentra en estos momentos en búsqueda de vivienda y el 4% que asegura que ya han efectuado un cambio de vivienda debido a los efectos del clima.

Los jóvenes, los más dispuestos a mudarse por el clima
Los jóvenes destacan en el grupo de los que han experimentado algún cambio en su relación con la vivienda como consecuencia de los fenómenos climáticos extremos, ya sea con un cambio de vivienda efectivo, con un proceso de búsqueda activo para hacerlo o planteándose esa posibilidad.
De hecho, son los menores de 34 años los que más han cambiado de vivienda o están en proceso por causas climáticas. Así uno de cada cinco españoles que se ha trasladado a otro inmueble debido a este motivo no supera esta edad. Concretamente, el 11% tiene entre 18 y 24 años y el 7% entre 25 y 34 años.
Asimismo, de los que están buscando otra vivienda para irse allí a vivir por esta razón, un 20% tiene menos de 24 años y un 17% oscila entre los 25 y los 34 años.
Sin embargo, los colectivos de mayor edad son más propensos a no cambiar su lugar de residencia pese a este tipo de fenómenos: tres de cada cuatro mayores de 55 años aseguran que el aumento de fenómenos meteorológicos extremos no condiciona su situación actual de residencia. En el caso del estrato inmediatamente inferior (45-54 años) son el 68%.

¿Por qué los jóvenes se plantean más el cambio de vivienda por el clima?
Estos cambios en función de la edad pueden deberse a diferentes factores como una mayor sensibilidad frente a los asuntos climáticos por parte de los jóvenes o, también, su propio proceso vital.
Así, los grupos de población de menor edad están más expuestos a cambios de residencia por diferentes motivos, ya sea académicos, profesionales o personales y, también, en muchos casos se trata de particulares que todavía no disponen de una vivienda en propiedad, con la posibilidad que esto les otorga para acotar las zonas geográficas en las que están dispuestos a establecerse en función de la exposición a posibles fenómenos meteorológicos extremos.