Además, debemos tener en cuenta las propiedades de cada material para elegir el más adecuado para un suelo radiante. Así, disponemos de pavimentos de gres, de madera, los laminados o sintéticos, e incluso el hormigón pulido. Analicemos las características de cada uno de ellos.
Pavimentos de gres son adecuados para cubrir suelo radiante
Siempre se ha considerado que los pavimentos cerámicos son los más adecuados para cubrir un suelo radiante, por su reducido espesor y su gran capacidad para transmitir la temperatura. Un porcelánico no da una sensación de frescor en verano, simplemente con su tacto; en cambio, en invierno es muy bueno para transmitir el calor que emana el suelo radiante.
La resistencia a golpes y rayados de los muebles y otros hace que sea muy duradero. Otra gran ventaja que tienen los suelos porcelánicos es su gran calidad en la imitación a materiales nobles como la madera o piedras naturales. De modo que podemos tener un suelo elegante, con un toque rústico.
Suelos de madera
La madera es un material ecológico que se ha utilizado desde hace muchos años, ya que aporta una calidez natural a las viviendas. Sin embargo, una de sus características más importantes es, además, un pequeño inconveniente para combinarlo con un suelo radiante. El hecho de que la madera sea un excelente aislante térmico lo hace en principio inadecuado para un suelo radiante.
Sin embargo, el parquet tiene diferentes formas de instalación. Es ahí dónde podemos elegir una madera natural que recubra nuestros suelos, sin perder efectividad en la calefacción por suelo radiante.
El parquet tiene tres formas principales de instalación: el encolado, el flotante y sobre rastreles. De ellos, el más adecuado para un suelo radiante es el que va enclavado sobre rastreles.

Suelo laminado
Como su nombre indica, el suelo laminado está formado por una serie de láminas de diferentes materiales. Entre ellos se encuentra un panel o tablero de HDF, que está compuesto por fibras de alta densidad con origen en serrines y fibras de madera. Esto hace que en cierto modo también se comporte como aislante, por lo que también nos perjudica un poco al instalarlo sobre un suelo radiante.
Además, la forma de instalación suele ser sobre una lámina de foam o espuma, que actúa también como aislante. No obstante, si instalamos un suelo laminado sobre un suelo radiante, éste irá calentando el pavimento sintético hasta transmitir el calor, aunque tardará más y nos llegará de modo más suave.
Hormigón pulido, una opción eficiente
El hormigón pulido es otra opción con gran eficiencia. El motivo es porque se puede aprovechar la misma capa de hormigón que se vierte sobre los tubos del suelo radiante, que da un acabado pulido para poder usarlo como pavimento definitivo. Todo dependerá del estilo que queramos darle a la vivienda. Esta solución es muy utilizada en diseños minimalistas o en viviendas de estilo industrial.
Este pavimento como acabado de nuestro suelo es muy eficiente, ya que apenas tenemos una única capa de material entre los tubos del suelo radiante y el ambiente, por lo que el calor se difunde de forma limpia.

En cualquier caso, siempre debemos acudir a profesionales cualificados que conozcan este tipo de instalaciones y tengan la suficiente experiencia para evitar problemas.