De este modo, para que una única persona, soltera o no, pueda comprarse una vivienda debe cumplir mayores requisitos que si la adquisición fuera conjunta. Entre ellos están: tener una solvencia económica acreditada y un trabajo estable y duradero. Además, los bancos pueden pedirle también un aval bancario externo.
No obstante, cuando llega el momento de plantearse la emancipación hay que tener en cuenta todas las opciones que proporcionan los bancos. “En los últimos meses, las entidades están poniendo el foco en los jóvenes y ofrecen ya productos más específicos para ellos, como hipotecas con mayor financiación (del 90% o más en algunos casos). Una de las condiciones que podemos encontrar es solicitar el aval de una tercera persona que puede rondar los cinco años de vida de la hipoteca”, añade Colombelli.
Y es que a determinados bancos les interesa captar nuevos clientes que, aunque sean menos solventes económicamente en un primer momento, les van a ser fieles durante al menos 30 años a la entidad y, con el paso del tiempo, podrán contratar con ellos otros productos o servicios como cuentas de ahorro, tarjetas de crédito o seguros de vida. De acuerdo con esto, el director de Hipotecas de iAhorro argumenta que “los jóvenes son clientes con largo recorrido económico y, además, son el sector que mueve el dinero”.
Los solteros tardan 10 años de media en ahorrar para la entrada de una casa
La realidad actual, sin embargo, sigue siendo desfavorable para los jóvenes si son solteros. Según un estudio de iAhorro, el 64% de las firmas de hipotecas que se llevaron a cabo en lo que va de 2021 tenían más de un titular y solo un 36% las firmó una sola persona. Dicho informe muestra también que los precios (y las dimensiones) de los inmuebles variaron en los últimos diez meses en función del número de compradores: las casas ‘singles’ costaron de media en España 183.424 euros (130.557 financiados en hipoteca), mientras que las adquiridas con un cotitular alcanzaron los 253.973 euros de media (188.923 financiados).
“Por lo general, el de los solteros es un perfil que suele demandar una vivienda en la ciudad y más pequeña. Por otro lado, el esfuerzo de ahorro para una sola persona es mayor y el gasto destinado a la hipoteca no debe suponer más del 35% de su sueldo”, matiza Colombelli. Esto último es lo más difícil de cumplir. Y es que, mayoritariamente, los salarios no van en consonancia con los precios.
Una persona de entre 20 y 40 años en España cobra de media 18.666,36 euros al año, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), y el coste medio del metro cuadrado se sitúa en nuestro país en 1.807 euros, como refleja el Colegio de Registradores en un informe correspondiente al segundo trimestre de 2021. De este modo, el valor medio de una vivienda ascendería a 180.700 euros y el futuro propietario debería ahorrar el 20% de ese precio para poder reunir la cuantía de la entrada a la vivienda: 3.733,27 euros al año durante casi una década.
Así, a priori, no parece tan complicado. El quid de la cuestión llega cuando esa persona vive en una ciudad grande como Madrid o Barcelona, donde los precios están por las nubes y para comprarse una vivienda esa misma persona de entre 20 y 40 años tiene que ahorrar más del 70% de lo que cobra.

El teletrabajo, un aliado
Pese a la pandemia, el mercado inmobiliario de nuestro país sigue resistiendo a la crisis económica gracias a la implantación del teletrabajo. Esto se debe, en gran medida, a que la compra de viviendas fuera de las grandes ciudades se ha incrementado. Los ciudadanos españoles que se han visto obligados a trabajar desde casa han preferido hacerlo en entornos naturales, más acogedores y espaciosos. Y, para encontrar una vivienda con estas características por un precio asequible, no les ha quedado otra que salir del centro de las urbes.
Esta también es una buena opción para los jóvenes que quieren emanciparse. No tener que ir todos los días presencial a la oficina les permite comprarse una casa en poblaciones del extrarradio e incluso de otras autonomías por un importe mucho menor. Simone Colombelli pone de ejemplo que, en remoto, ahora cualquiera puede “trabajar para una empresa ubicada en Madrid y vivir en Toledo, ciudad a unos 70 kilómetros de distancia y en la que el precio de la vivienda es más barato”.
Es cierto que, como declara el director de Hipotecas de iAhorro, “la sociedad se está dando cuenta del problema que tienen los jóvenes para independizarse y ya existen opciones que hacen el procedimiento más factible, aunque todavía son escasas y no se traducen en cambios de tendencia”. En este sentido, la mayoría de las autonomías españolas disponen de programas de ayudas en el acceso a la primera vivienda para menores de 35 años, ya sea con bonificaciones en los impuestos o ejerciendo como aval. También el Gobierno ha incluido dentro de la nueva Ley de Vivienda ayudas directas para ellos, un impuesto añadido para viviendas vacías que fomente su puesta en venta o en alquiler y la reserva de un 30% de todas las promociones a vivienda protegida.
¿Qué deben tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda?
El tiempo apremia a determinadas edades, pero todo tiene sus plazos y la compra de una vivienda es una decisión importante que hay que tomar tras analizar todos los factores determinantes. El futuro propietario lo primero que debe tener muy en cuenta es el momento en el que va a comenzar el proceso de compra y el dinero del que dispone para ello. Los ahorros son muy importantes y quizá es mejor esperar un poco más para conseguir algo mejor que precipitarse. Además, hay fechas en las que los precios bajan porque el mercado es cíclico y debe ser consciente de ello.
Como se ha comentado antes, también se debe tener en cuenta la ubicación. No es lo mismo comprar una casa en el centro de la ciudad, a las afueras, que en un municipio más pequeño y menos turístico. Asimismo, hay una gran diferencia entre hacerse con una casa de obra nueva a comprar una de segunda mano, por mucho que en esta segunda haya que hacer algún tipo de reforma.
También podría haber determinados bancos interesados en el perfil de un soltero para concederle una hipoteca. Por ello, este ‘single’ debería hacer una búsqueda exhaustiva de todas las ofertas que le puedan hacer las entidades bancarias, sean o no la suya de confianza, y analizar todos los indicadores relevantes que van ligados al préstamo (comisiones, intereses…).