Cuando un contrato de alquiler llega a su fin, muchos inquilinos y propietarios creen que todo termina automáticamente. Pero no siempre es así. Existe una figura jurídica que puede alargar la relación contractual sin necesidad de firmar un nuevo documento: la tácita reconducción en los alquileres. ¿Qué significa exactamente? ¿Dónde está regulada? ¿Qué plazos implica? ¿Cómo se comunica? Se trata de un mecanismo que puede condicionar la duración de los alquileres y que conviene conocer. En Fotocasa te lo explicamos con claridad para que no haya sorpresas cuando llegue la fecha clave de tu contrato.
Qué es la tácita reconducción en los alquileres y para qué sirve
La tácita reconducción en los alquileres es un mecanismo jurídico por el cual un contrato de arrendamiento se renueva automáticamente cuando, tras su vencimiento, el inquilino permanece en la vivienda con el consentimiento del propietario y ninguna de las partes manifiesta su voluntad de darlo por terminado.
Está regulada en el artículo 1566 del Código Civil, que establece que, «si al finalizar el contrato el arrendatario continúa disfrutando de la finca arrendada durante 15 días con la aquiescencia del arrendador, se entiende que hay tácita reconducción».
En otras palabras: si el contrato termina, pero el inquilino sigue viviendo en la casa y el propietario no dice nada ni se opone, la ley interpreta que ambas partes aceptan continuar con el alquiler bajo determinadas condiciones.








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