El pasado 23 de febrero el Parlament aprobó una serie de medidas urgentes en materia de vivienda para hacer frente a la emergencia habitacional y a la pobreza energética que existe en Cataluña.
La nueva normativa, que ha sido impulsada por Esquerra Republicana, la CUP, Junts per Catalunya y En Comú Podem, toma el relevo a la que anuló hace un año el Tribunal Constitucional por un defecto de forma. Analizamos en qué consistirá y qué puntos tiene en común con la nueva Ley de Vivienda.
¿En qué consiste la nueva normativa contra desahucios y emergencia habitacional que entra hoy en vigor?
Las nuevas medidas pretenden, como apuntábamos, afrontar la emergencia en el ámbito de la vivienda en Cataluña, por lo que impedirán los desalojos mediante la imposición a los grandes propietarios, así como ofrecer alquiler social a colectivos vulnerables o que hayan ocupado un inmueble y estén en riesgo de exclusión residencial.
Así, la nueva normativa prevé, entre otros, la obligación de ofrecer alternativas habitacionales a las familias en situación de vulnerabilidad e incrementa las obligaciones de los grandes tenedores de viviendas ante inquilinos que no pueden hacer frente al pago de la renta a que acrediten su vulnerabilidad económica.
Por ello, desde hoy, los grandes tenedores de viviendas, es decir, aquellos que dispongan de más de diez inmuebles, estarán obligados a ofrecer y renovar los alquileres sociales, eso es, por debajo del precio de mercado, incluso, si los habitantes del inmueble no disponen de un contrato, puesto que han ocupado el inmueble.





