Con la llegada de cada nueva década nos acercamos al que será el cambio más importante en la sociedad de consumo del último siglo. La denominada silver economy, o la economía de los mayores de 50 años, pasará de ser la economía del futuro a convertirse en una realidad del presente en la que las personas mayores serán el motor de la economía por diferentes razones:

  • La primera es meramente cuantitativa, pues la inversión de la pirámide poblacional en los países desarrollados provocará que haya un mayor número de personas en la parte superior de la misma.
  • La segunda es socioeconómica, ya que por lo general estas personas tendrán un poder adquisitivo notable y las ganas e ilusión de vivir nuevas experiencias. A esto se sumará el poder disponer del tiempo libre necesario para disfrutarlas.
  • La tercera y última son los tipos de servicios que se solicitarán: ecológicos, inclusivos, colaborativos, digitales, circulares… son sólo algunos de los aspectos que caracterizarán las preferencias de consumo del futuro y, concretamente, las de los baby boomers, que en 2050 serán mayores de 65 años.

Los servicios inclusivos y colaborativos serán el futuro

Y con esta premisa comenzamos a hablar concretamente de cómo decidiremos vivir cuando seamos mayores. ¿Solos? ¿Aislados? ¿En comunidad?

Aunque habrá casos de todo tipo, desde los países nórdicos ha llegado como novedad el coliving y, especialmente, el cohousing -que en realidad lleva varias décadas desarrollándose-.

Esta tendencia está completamente alineada con los mayores del futuro, que serán activos e independientes y, por eso, formas de vida como el cohousing, donde se preserva la intimidad con áreas privadas a la vez que promociona las relaciones y la comunidad compartida en espacios comunes, está llamada a convertirse en la vivienda colaborativa de los mayores.

Lo más interesante de este modelo es que los espacios son perfectamente panificables y moldeables para cada comunidad. Por lo que, si hablamos de una comunidad de cohousing en el país donde se originó (Dinamarca) puede ser muy diferente a una del norte de España, y a su vez, esta puede tener grandes diferencias con otra en del sur.

Por eso es tan interesante, porque el cohousing tiene, precisamente, estos mismo valores en su fundamento: privacidad, comunidad y sostenibilidad (o espacios que cuidan la naturaleza). No obstante, el concepto contiene unas características de independencia y flexibilidad únicas, que son las que vendrán demandando las sociedades del futuro.

El presente del ‘cohousing senior‘ en España

Aunque es evidente el arraigo existente en España respecto a la vivienda tradicional y a la propiedad inmobiliaria, existen señales más que evidentes del inicio de la consolidación del cohousing en nuestro país: los 30 proyectos en marcha de 2017 pasaron a convertirse en 80 iniciativas en 2019, hasta llegar a más de 200 en diferentes fases, según señala Cohousing Spain.

El caso de España resulta especialmente relevante para la tercera edad en tanto que todos los expertos coinciden en que, pese a que el cohousing es una tendencia de la silver economy (mayores de 50 años), es en la población de a partir de los 65 años en donde está recibiendo una mayor acogida.

Tanto es así, que el caso español ya ha sido rebautizado como el cohousing senior apuntando a una tercera edad que ya en el año 2021 se está erigiendo como la abanderada de uno de los principales cambios de nuestra sociedad de consumo y nuestro modo de vida en lo que llevamos de siglo.