El camino por recorrer es largo, pero tenemos diferentes ejemplos en nuestro propio país de cómo hacer las cosas bien. Si nos fijamos en otros municipios españoles, como es el caso de Castellón, que ha lanzado una convocatoria de ayudas para la rehabilitación de edificios antiguos y vulnerables, o Barcelona puede encontrar formas de financiar estos proyectos.
Además de proporcionar subvenciones, es vital agilizar los trámites burocráticos para llevar a cabo las obras de conservación de manera eficiente. No podemos permitir que edificios notables, como el antiguo Palacio de la Aduana del Puerto de Barcelona, por citar un ejemplo, tengan que esperar años y años, mientras se deterioran por el paso del tiempo, para obtener la licencia de obra necesaria.
En definitiva, podemos afirmar, sin ningún género de duda, que la rehabilitación de edificios históricos en locales comerciales es una tarea crucial para defender nuestro patrimonio. Si queremos que perdure ya no solo a corto plazo, sino para las generaciones venideras, debemos aunar esfuerzos y llevar a cabo acciones concretas.
El compromiso de las autoridades, la asignación de fondos adecuados y una gestión eficiente son solo algunas de las herramientas de las que disponemos y que debemos usar. Porque no olvidemos, la protección y conservación de nuestro legado histórico son esenciales para mantener viva la esencia de nuestra amada ciudad.