Adaptar el parque residencial español a los nuevos requisitos europeos en materia de sostenibilidad y eficiencia energética sin ralentizar la creación de nueva oferta podría traducirse en un incremento del precio de la vivienda, según apunta el informe Tendencias 2026: construyendo el futuro del sector inmobiliario elaborado por Gesvalt.
El estudio concluye que el mercado de la vivienda seguirá condicionado en 2026 por el persistente desequilibrio entre una demanda muy alta y una oferta insuficiente.
Además, la adaptación a normativas europeas, como la nueva Directiva europea de eficiencia energética de los edificios (EPBD), estará marcada por factores como el envejecimiento del parque inmobiliario y la complejidad de abordar rehabilitaciones a escala. Este proceso requiere coordinación, capacidad técnica, trámites administrativos ágiles y sistemas de financiación adecuados.
El desafío del mercado de la vivienda
Para los expertos de Gesvalt, el verdadero desafío del sector no será únicamente cumplir con las nuevas exigencias regulatorias, sino conseguirlo sin frenar la producción de vivienda ni tensionar más los costes.
En este contexto, el reto será doble: alinear los productos y la localización con la demanda real y darle mayor peso a la vivienda asequible, energéticamente eficiente y con modelos de gestión profesionalizados.







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