La transformación de locales comerciales en viviendas mantuvo su dinamismo durante 2025 y la compañía Alfa Inmobiliaria prevé que continuará haciéndolo este año, impulsada por la falta de oferta residencial, el encarecimiento de la vivienda tradicional y las oportunidades que ofrece en muchas zonas la desaparición del pequeño comercio.
Según Alfa Inmobiliaria, estas operaciones están generando nuevas oportunidades tanto para compradores particulares como para inversores, con rentabilidades brutas anuales que pueden situarse entre el 8% y el 13%, especialmente cuando el inversor compra el local, asume la reforma necesaria para convertirlo en vivienda y lo pone después en el mercado del alquiler. No obstante, en casos donde los precios de adquisición se han encarecido, esta rentabilidad puede volverse inviable, aunque las transacciones persisten en ubicaciones viables.
Desde el punto de vista financiero, el atractivo inicial reside en que el precio de compra de un local suele situarse entre un 20% y un 30% por debajo del de una vivienda equivalente. Sin embargo, la viabilidad final depende de un conjunto de costes asociados al cambio de uso, entre los que se incluyen los permisos municipales, las tasas administrativas, el proyecto técnico y obras de adecuación, entre otros.
En términos generales, el desembolso adicional puede partir de unos 40.000 euros y superar los 50.000 en función del estado del inmueble y de las exigencias normativas. Pese a ello, las rentabilidades brutas por alquiler se sitúan en algunos casos entre el 8% y el 13%, lo que explica el interés creciente de perfiles inversores y compradores que buscan fórmulas alternativas de acceso al mercado residencial.





