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Las puertas corredizas son una muy buena opción para optimizar el espacio en casa, por lo que se han convertido en una de las reformas más demandadas en los últimos años. Y es que no solo son elegantes y aportan un punto distinguido al hogar, sino que, además, permiten aprovechar los rincones perdidos que quedan detrás de las puertas tradicionales e, incluso, separar ambientes sin hacer obras.

Existe una gran oferta de puertas corredizas, en función del material en el que están hechas, los acabados, sus dimensiones, la forma en la que se instalan, el modo de apertura, su estilo, su funcionalidad, etc.

A continuación analizaremos qué tipos de puertas corredizas existen para elegir la que más nos convenga, en función de nuestras necesidades y nuestros gustos.

Tipos de puertas corredizas en función de su instalación

En función de su instalación hay dos tipos de puertas corredizas:

Puertas corredizas vista: las más sencillas y económicas

Como su nombre indica, las puertas corredizas vista se colocan en la pared mediante guías y raíles, por lo que quedan totalmente al descubierto.
Su instalación es económica y sencilla, dado que no necesitan obras, y además se han convertido en una tendencia en decoración en 2021. Sin embargo, no permiten aprovechar tanto el espacio, al ocupar una parte de la pared por la que corren.

Puertas corredizas ocultas: permiten aprovechar más el espacio

A diferencia de las vista, las puertas ocultas quedan escondidas dentro de la pared, también mediante guías y casetones.
Su instalación es más compleja, dado que requiere de una reforma sencilla, para hacer un hueco en el que quepa la puerta, pero permite aprovechar más el espacio, al quedar dentro de la pared. 

Cómo colocar una puerta corrediza en función de su apertura

Las puertas corredizas también pueden clasificarse según su apertura, es decir, según cuántas piezas las conformen y según cómo se abran.

Puertas corredizas de una pieza: las más indicadas para lugares de paso

Las puertas corredizas de una pieza son las más comunes, gracias a su sencillez y funcionalidad. Se mueven horizontalmente de un lado a otro y pueden quedar a la vista u ocultarse. Están especialmente pensadas para colocarse en baños de pequeñas dimensiones.

Puertas corredizas de hojas enfrentadas: perfectas para separar espacios contiguos

Otra de las opciones más utilizadas son las puertas corredizas de hojas alineadas o enfrentadas en la misma dirección, que se abren hacia cada lado de la pared. Como sucede con las anteriores, pueden quedar a la vista u ocultarse.

Están especialmente diseñadas para separar espacios contiguos, como las cocinas abiertas al salón. 

Puertas corredizas paralelas: pensadas para cerrar espacios grandes

Las puertas corredizas paralelas suelen estar compuestas por tres o cuatro piezas que se deslizan hacia ambos lados, por lo que pueden mantenerse más o menos abiertas, en función de las necesidades de la ocasión.

Suelen usarse en puertas de paso de grandes dimensiones o en armarios empotrados y vestidores.

Puertas corredizas plegables: las más indicadas para casas modernas

Las puertas corredizas plegables están compuestas por múltiples hojas, que se abren y se cierran en zig-zag, por lo que son bastante parecidas a los biombos. Por su originalidad y las numerosas posibilidades que ofrecen, suelen utilizarse en viviendas modernas en las que prima el diseño de interiores.

Puertas corredizas apilables: las idóneas para cerrar el jardín

Son puertas muy parecidas a las anteriores pero en este caso cada hoja se mueve de forma independiente, y hacia ambos lados. Al igual que ocurre con las paralelas, las puertas corredizas apilables también están diseñadas para separar grandes espacios, como el salón de la terraza o el jardín.

Tipos de puertas corredizas en función del material con el que se fabrican

Los materiales con los que se fabrican las puertas corredizas son otro de los elementos que las diferencian. Dependiendo del estilo de nuestra vivienda, del efecto que queramos conseguir y de nuestras necesidades, deberemos optar por uno u otro.

Puertas corredizas de madera: las que nunca fallan

La madera aporta calidez y elegancia a cualquier rincón, por lo que las puertas corredizas de madera son siempre una buena opción. Además, la madera ofrece una gran resistencia, es un aislante térmico y acústico natural, y está disponible en varios acabados.

Puertas corredizas de aluminio o metálicas: indicadas para viviendas de estilo industrial

Las puertas corredizas de aluminio son ideales para aquellas viviendas modernas y con un estilo industrial. Están disponibles en múltiples acabados y, además, son una de las opciones más resistentes.

Puertas corredizas de PVC: aislantes y polivalentes

Las puertas corredizas de PVC (policloruro de vinilo) son las más polivalentes y, como sucede con las de madera, quedan bien en casi todos los estilos decorativos, ya que están disponibles en muchos acabados.

Además, también aseguran un buen aislamiento acústico y térmico, y no requieren ningún mantenimiento específico.

Puertas corredizas de cristal: la solución más vanguardista

La puerta corredera de cristal es ideal para ampliar visualmente el espacio, ya que dejan pasar la luz y crean sensación de diafanidad. Es una de las soluciones más vanguardistas y estéticas.

Como hemos podido comprobar, gracias a la amplia variedad de modelos que existen en el mercado, podemos elegir la que mejor se adapte a nuestra vivienda. Son, por lo tanto, la solución perfecta para cualquier tipo de hogar.