¿Qué pensarías si te decimos que las viviendas tienen sentimientos? ¿Es eso posible? A continuación lo analizaremos, pero te avanzamos que muchos expertos aplican el diseño emocional a la hora de crear viviendas y que defienden fervientemente que, efectivamente, en una casa hay más de psicología y emociones que de arquitectura pura y dura.
Es lo que afirma, también, la neuroarquitectura, que aplica el diseño emocional a la creación de inmuebles para lograr que habitemos en casas holísticas, donde nuestros sentimientos y emociones tengan un papel fundamental. Si quieres saber en qué consiste exactamente la neuroarquitectura, cómo son los espacios multisensoriales, hasta qué punto nuestra casa influye en nuestro bienestar y si las viviendas tienen sentimientos, sigue leyendo.
¿Qué es la neuroarquitectura?
La neuroarquitectura consiste en la aplicación de la neurociencia (la ciencia que estudia el sistema nervioso y todo lo relacionado con éste) a la arquitectura. Es decir, se trata de una disciplina que estudia el estado emocional y cognitivo de las personas para conocer qué efecto tienen las distintas variables del diseño arquitectónico en su vida.
Dicho de otro modo, estudia los estímulos que genera en nuestro cerebro la percepción del entorno y cómo se puede aplicar a la arquitectura para mejorar las emociones y el bienestar. Por lo tanto, mediante la neuroarquitectura se pretenden crear viviendas, edificios y espacios arquitectónicos en general, en función de las emociones y la forma de ser de las personas que van a habitar en ellos. Es lo que se conoce como “diseño emocional”.





