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La compra de una vivienda es, probablemente, una de las decisiones más importantes que tomamos a lo largo de nuestra vida. Se trata de una gran inversión que, en muchos casos, implica solicitar una hipoteca. Para poder elegir una hipoteca, hay una serie de consejos y conceptos que es conveniente saber y que te explicamos en este post.

Lo primero de todo, antes de iniciar el proceso de búsqueda de hipotecas, es recomendable interesarse por conocer con exactitud cuál es la situación jurídica de la vivienda y así evitar posibles sustos o imprevistos. Para realizar este trámite, hay que dirigirse al Registro de la Propiedad más cercano (desde el Colegio de Registradores de la Propiedad se puede localizar el más cercano y solicitar cita previa).

Además, la compra de un inmueble tiene una serie de gastos añadidos que es necesario tener en cuenta. Todo ello suma y también, por tanto, será un condicionante a la hora de elegir una hipoteca y sus condiciones.

Qué hay que tener en cuenta para elegir una hipoteca

Teniendo claros todos los aspectos previos, llega el momento de ponerse manos a la obra y buscar el préstamo hipotecario que mejor se adapte a las necesidades de cada uno. En este proceso, hay varios consejos y aspectos a tener en cuenta que son imprescindibles:

  • Dedica el tiempo necesario a buscar la mejor hipoteca. El préstamo hipotecario acompaña al propietario durante muchos años y, por ello, antes de firmarlo, lo más recomendable es invertir el tiempo que haga falta en conocer todas las opciones existentes y valorar cuál es la más adecuada.
  • Decidir el porcentaje que se financia. En función de las entidades bancarias, el porcentaje máximo que se puede financiar varía. En el caso de las primeras viviendas es habitual que esta cifra sea del 80 %, aunque lo aconsejable es comentarlo con el banco y analizar cada caso de manera particular para poder establecer esta cifra con certeza.
  • Elegir el tipo de interés. En este punto entran en juego variables personales, económicas y laborales. Cuando se trata de hipotecas con un tipo de interés fijo, se hace referencia a préstamos cuya cuota no varía a lo largo del tiempo. Su principal desventaja reside en que los intereses son más elevados que en los de tipo variable, que se calculan en base a un índice de referencia. En nuestro país, generalmente, el índice de referencia es el Euríbor.
  • Productos asociados. A la hora de elegir una hipoteca, es frecuente que esta implique la contratación de productos asociados y es importante conocerlos de antemano.
  • Comisiones. La firma de un préstamo hipotecario implica el pago de una serie de comisiones. Por ejemplo, las de apertura o las de amortización total o parcial del préstamo.
  • Pensar en el largo plazo. Antes de firmar la hipoteca y comprometerse al pago de la misma, es importante ser consciente de que la cuota que elijas te acompañará durante mucho tiempo y puede ser que tu situación económica cambie.

Planificación y exhaustividad, claves en el proceso de elección

Una vez que se conocen todos estos factores, es el momento de analizar todas las opciones y poner en una balanza las ventajas e inconvenientes de cada una de las alternativas.

En todo este proceso, es crucial llevar una buena planificación tanto para gestionar los ahorros como para elegir una hipoteca. Y, también, ser exhaustivo y revisar al detalle todas las propuestas para que no se escape ningún detalle que en el futuro podría suponer un problema.

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