Según el ‘Informe Juventud en España 2020’, elaborado por el Instituto de la Juventud (Injuve), un 75% de jóvenes dice no emanciparse por falta de estabilidad o suficiencia de los ingresos. Sin duda, la situación económica y la estabilidad laboral, así como tener pleno conocimiento sobre los gastos mensuales, son determinantes para adquirir una primera vivienda, pero en el mercado hipotecario también es posible encontrar soluciones de financiación para los menores de 35 años que estén pensando en adquirir su primera vivienda. Son las conocidas como hipotecas jóvenes, préstamos hipotecarios que, habitualmente, reúnen mejores condiciones que una hipoteca convencional.

A continuación, te contamos qué son, qué ventajas ofrecen y qué requisitos se necesitan para acceder a ellas.

¿Qué son las hipotecas jóvenes?

Como apuntábamos, una hipoteca joven es aquella pensada y diseñada para que los compradores de vivienda de entre 18 y 35 años puedan acceder a su financiación, con condiciones más ventajosas que las de una hipoteca tradicional. 

¿Qué ventajas ofrecen las hipotecas jóvenes?

Para que los menores de 35 años puedan acceder a la compra de su primera vivienda, la mayoría de las entidades financieras aplican condiciones como:

Intereses más bajos

Algunos bancos suelen bajar el diferencial de la hipoteca, que es el porcentaje que pactamos con la entidad a cambio de prestarnos dinero y que, en el caso de una hipoteca variable o mixta, se suma al Euribor, el índice de referencia más utilizado en nuestro país. Por lo tanto, las cuotas suelen ser más económicas que las de las hipotecas tradicionales.  

Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas entidades bancarias solo mantienen el diferencial más bajo hasta que el prestatario cumple los 35 años.

Mayor importe de financiación

El perfil tipo de los propietarios jóvenes en España corresponde a una persona de unos 31 años, con poco capital ahorrado y que necesita una financiación del 90%, según un análisis de UCI e Hipotecas.com.

Y es que, debido a la edad y al corto recorrido laboral de los solicitantes, la mayoría de las entidades son conscientes de que su capacidad de ahorro es reducida y ofrecen un importe de financiación superior al que se obtendría con una hipoteca tradicional.

Algunas entidades ofrecen la posibilidad de financiar hasta el 100% del valor de la vivienda, aunque en estos casos es habitual que se solicite un aval para garantizar el pago del préstamo hipotecario en caso de insolvencia.

Mayor plazo de amortización

Dado que los solicitantes tienen, como máximo, 35 años, las entidades suelen flexibilizar el plazo de amortización; estableciendo la devolución del capital en unos 35 o 40 años, superior al plazo habitual de 30 años, por lo que las cuotas serán más bajas. 

Sin productos vinculados

Aunque ningún banco puede obligarnos a contratar productos asociados (como seguros de vida, de hogar, o planes de pensiones, entre otros) a cambio de ofrecernos una hipoteca, algunas entidades suelen ofrecer bonificaciones en el tipo de interés a cambio de su contratación en una hipoteca tradicional.

En las hipotecas jóvenes, sin embargo, esto no ocurre. La mayoría de las entidades no suelen vincular ninguno de estos productos a una mejor oferta. 

Menos impuestos

Algunas comunidades autónomas también ofrecen a los menores de 35 años facilidades para acceder a una vivienda. La más destacada es el descuento del impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP). 

Este tributo, de competencia autonómica, es el que debe abonar el comprador cuando compra una casa de segunda mano y suele ser del 10% de media. Como apuntábamos, los menores de 35 años pueden llegar a pagar hasta 7 puntos porcentuales menos de ITP en algunas comunidades autónomas.

¿Qué requisitos se necesitan para acceder a una hipoteca joven?

Para acceder a una hipoteca joven necesitaremos cumplir con unos requisitos, al igual que sucede con el resto de las hipotecas.

Estabilidad económica

Como comentábamos al inicio, es esencial tener presente la situación económica y la estabilidad laboral, así como tener pleno conocimiento sobre los gastos mensuales para determinar si es buen momento para adquirir esa primera vivienda.

A pesar de que las entidades son conscientes de que una persona menor de 35 años no contará con demasiada solvencia, sí que demandan que los solicitantes tengan un trabajo estable, cuya antigüedad no sea menor a cuatro años; un buen sueldo, que ronde, como mínimo, los 2.000 euros netos mensuales; y un buen historial crediticio.

Tener ahorros

Como apuntábamos, muchos de los bancos ofrecen hasta el 100% del valor de tasación de la hipoteca. Sin embargo, aún en esta situación, los solicitantes deben tener unos ahorros del 15% o 20%, que es lo que suelen costar los gastos de formalización del préstamo hipotecario. 

Si cumples con estos requisitos y tienes 35 años o menos puede que comprar la casa de tus sueños no esté tan lejos como pensabas.