Es común pagar por tener una cuenta en Netflix, en Amazon Prime, en Spotify o en HBO, pero nos llevamos las manos a la cabeza cuando el banco nos cobra por mantener una cuenta bancaria, que, al fin y al cabo, no deja de ser un servicio que nos está prestando.

Pero eso sí, ni todos los bancos aplican gastos ni todos los clientes los pagan. “Los clientes que domicilian ingresos o contratan otros productos adicionales suelen librarse de las comisiones de la cuenta”, explican desde el comparador financiero HelpMyCash.com.

No obstante, desde 2020, los clientes que asumen una menor vinculación en sus cuentas pagan más, llegando a abonar un total de 240 euros anuales. Pero ¿cuáles son los distintos servicios asociados a las cuentas y cuánto valen? Desde el comparador, detallan los precios de las comisiones más habituales del producto más básico de la banca.

Tipos y precios de las comisiones de una cuenta bancaria

Costes por mantener o usar la cuenta bancaria

La comisión de mantenimiento es el coste más común de las cuentas bancarias y se paga por el simple hecho de mantener una cuenta abierta en la entidad. Pero, además de la más habitual, también es la más cara. Bancos como CaixaBank o Banco Santander cobran hasta 240 euros al año en concepto de mantenimiento, aunque en estos casos, vienen incluidos otros servicios como las transferencias o las tarjetas.

Por otro lado, la comisión de administración, el pequeño cobro que el banco aplica por cada movimiento (recibo pagado, reintegro, pago con tarjeta…), ya no es tan frecuente. No suele superar los 60 céntimos por apunte y, para no pagarla, es tan sencillo como cumplir los requisitos de la cuenta o el programa cero comisiones del banco. De esta forma, el cliente puede esquivar tanto la comisión de administración como la de mantenimiento y algunas otras, como los costes por emitir transferencias o el de las tarjetas.

comisiones de mantenimiento

Costes por emitir transferencias

Enviar dinero a otra entidad bancaria ubicada en España o en un país perteneciente a la zona euro puede implicar un coste de entre 4 y 6 euros. Sin embargo, la mayoría de los clientes puede evitar pagar por el servicio. ¿Cómo? Según indican los expertos, se puede esquivar cumpliendo los requisitos de la cuenta (los mismos que hay que cumplir para no pagar la comisión de mantenimiento). Eso sí, generalmente, sí se pagarán comisiones si la operación se realiza en una sucursal bancaria, ya que solo están bonificadas las transferencias online.

Los traspasos entre cuentas del mismo banco acostumbran a ser gratuitos, pero emitir transferencias internacionales en una moneda distinta al euro siempre implica el pago de comisiones (un tanto por ciento sobre el importe con un mínimo que puede superar los 20 euros).

Costes por recibir o mantener tarjetas

Mantener las tarjetas también suele tener un coste anual que varía en función del tipo de tarjeta. Por ejemplo, las de crédito pueden llegar a costar más de 50 euros, mientras que las de débito suelen ser algo más baratas. El banco que más cobra actualmente por una tarjeta de débito es CaixaBank, que aplica un coste anual por el plástico de 36 euros.

El precio de las tarjetas también puede ser esquivable si se cumplen las condiciones de la cuenta a la que vayan asociadas. Eso sí, cada vez más bancos están eliminando la bonificación de las tarjetas de débito, por lo que la tarjeta de crédito es la opción gratuita al abrir la cuenta.

Bankinter y CaixaBank son de las entidades que están empleando este modelo ahora mismo; sin embargo, sus tarjetas de crédito (sin comisiones si se cumplen las condiciones de la cuenta) no solo permiten el pago total sin intereses sino también las retiradas de efectivo a débito de los cajeros.

Los costes mencionados son los más habituales, aunque hay más gastos específicos asociados a las cuentas corrientes y a las tarjetas. Por ejemplo, los que se generan por estar en descubierto (cuando el saldo es negativo), el coste por retirar efectivo en cajeros automáticos ajenos a la entidad o el porcentaje que aplica el banco al pagar con tarjeta en una moneda distinta al euro, entre otros gastos.