Garry Winnick era el financiero propietario de la casa más legendaria de Bel Air. Salió a la venta por $225 millones y se ha convertido en la casa más cara en salir a la venta. Pero, ¿qué hace de ella una obra de arte, en qué se basa su precio y quién es el nuevo propietario?
¿Cómo es la famosa casa encantada de Bel Air?
La finca, construida en la década de 1930, se ubica sobre el Bel-Air Country Club y tiene más de 3.700 metros cuadrados. Esta propiedad ha superado el récord de precio de venta que hasta ahora tenía la antigua casa de Spelling en Homby Hills cuando cambió dueño ($119.75 millones).
El exterior de estilo georgiano
La localización de la Casa Encantada, nombre por el que se conoce a esta propiedad de Bel-Air, es fantástica, cerca de la ciudad de Los Ángeles pero aislada. En efecto, esta finca no tiene vecinos próximos al disponer de un bosque que delimita la propiedad, pero a pesar de ello se puede ver el mar desde el interior. En coche, o limusina, se llega a Beberly Hills en menos de 15 minutos y todas las mansiones cercanas son dignas de admiración.
El estilo destacado es el georgiano, popular en los años 30, que se vislumbra en las columnas iónicas, el enorme pórtico y la fachada simétrica. Como era de esperar en la costa de California, esta finca incluye una piscina. También amplios jardines floridos, un invernadero y canchas para practicar tenis o baloncesto.
El interior de la casa encantada
La Casa Encantada tiene 60 habitaciones, sala de cine, bar, biblioteca, zona de juego y salones multiusos para cualquier evento lujoso. Su estilo georgiano – con influencias Art Deco en el interior – se compenetra con la elección de mobiliario, pues el arquitecto e interiorista TH Robsjohn-Gibbings se encargó de crear muebles de lujo que armonizaran con el estilo de la casa.
Durante su renovación en el año 2000 no se escatimó en gastos y los mejores artesanos fueron contratados para recrear todos los detalles: patrones geométricos, paneles de madera tallados, techos elevados. balcones con encajes de hierro e incluso una barra oval de plata esterlina.
¿En qué se basa el precio de esta casa encantada?
Esta finca, que está adornada con columnas icónicas y amplios jardines, llegó al mercado inmobiliario estadounidense en medio de una recesión. Este es uno de los problemas crecientes en el lado oeste: el mercado está plagado de mansiones y la cifra de inmuebles va en aumento, pero el grupo de compradores se mantiene estático.
Entre las personas que han sido propietarios de esta finca destaca el magnate Conrad Hilton, fundador de la marca de hoteles Hilton. Antes de revelar quién ha sido capaz de desembolsar el precio de semejante propiedad, nos preguntamos ¿por qué la Casa Encantada de Bel Air es tan cara?
La respuesta nos puede sorprender, pero el motivo es que es una auténtica obra de arte. Sencillamente irrepetible. Aunque se quisiera copiar, no se podría construir una réplica con sus características: los maestros artesanos ya no ejercen, ni tan siquiera aquellos que participaron de las renovaciones, y se estima que tan solo el terreno tiene un valor superior a los 170 millones de dólares. Esto sumado a su historia, pues numerosas celebridades han recorrido sus pasillos. No, no se puede emular y esa diferenciación incrementa incluso más su valor.
Jeff Bezos, el nuevo propietario de la Casa Encantada de Bel Air
El fundador de Amazon se corona como el hombre más rico del mundo, siendo un claro candidato para nuestra mansión. No ha pagado el precio inicial, sin embargo, pues compró la casa por unos 165 millones de dólares. Se dispone a disfrutar de este referente del diseño -lujosa, moderna y tradicional al mismo tiempo – con su prometida Lauren Sanchez.
Échale un buen vistazo a la Casa Encantada
A estas alturas ya nos morimos de curiosidad por saber qué aspecto tiene la casa más cara del mundo, así que solo queda echarle un buen vistazo e imaginarnos dando un paseo por sus jardines:
¿Te has quedado con ganas de encontrar tu propia mansión de lujo?
Si no te ves en semejante casona, puedes decantarte por casas más económicas

Fuente: Simon Berlyn, Los Angeles Times

Fuente: Simon Berlyn, Los Angeles Times

Fuente: Simon Berlyn, Los Angeles Times





