El sector inmobiliario vive un periodo «entre la euforia y la recuperación», cuando hace un año el sentimiento era de «desolación», según palabras del vicepresidente de la red Alfa Inmobiliaria, Jesús Duque.
Para Duque, los más optimistas ahora son los operadores de suelo, que los últimos años son los que han tenido los principales activos tóxicos de España. Se trata de los propietarios de los terrenos que persiguen hoy en día fondos nacionales y extranjeros, interesados nuevamente en la promoción.
Estos grandes fondos lo que buscan es suelo finalista, listo para ser edificado, especialmente en Madrid y Barcelona, y descartan toda oferta de segundo nivel.
En el caso de la vivienda, Alfa Inmobiliaria sólo habla de recuperación. «Suave, constante y razonable» y añade que «en ningún caso se observan los niveles de euforia que se viven en la promoción».
Viviendas que no sirven para nada
Por otro lado, desde la red inmobiliaria señalan que este despertar del sector convive con la existencia de viviendas que fueron construidas en ubicaciones mal elegidas, antiguas, pequeñas, en zonas modestas, sin ascensor o mal mantenidas, cuyo precio ha llegado a bajar un 70%, pero que siguen sin encontrar comprador.
«Este tipo de propiedad ha estado muy ligada al fenómeno de la inmigración y hoy, con una población más estable, es difícil quitárselas de encima», añaden.





