Tanto los arrendadores como los arrendatarios tienen una serie de obligaciones que deben cumplir por norma al alquilar una vivienda. Sin embargo, dado que existe un gran desconocimiento sobre cuáles son los derechos y los deberes de cada uno, en muchas ocasiones acaba habiendo problemas entre las partes.
A menudo muchos inquilinos no cumplen con sus obligaciones: no cuidan de la vivienda como deberían, se retrasan o no pagan la renta del alquiler, hacen demasiado ruido o molestan a los vecinos, entre otros. De hecho, varios estudios aseguran que más del 40% de los arrendadores ha tenido problemas con sus arrendatarios en algún periodo del contrato.
Por este motivo, y para evitar este tipo de situaciones, muchos propietarios deciden incluir una serie de cláusulas en los contratos de alquiler, en las que prohíben a los inquilinos hacer ciertas cosas. Las analizamos a continuación.
¿Quién decide qué se puede hacer y qué no en un piso de alquiler?
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) es la que se encarga de regular todo lo relativo a los alquileres en España. Según ésta, los propietarios tienen libertad para prohibir o restringir a los inquilinos ciertas cosas. Sin embargo, de nuevo, la falta de información acerca de qué se puede hacer o no en un piso de alquiler, hace que en muchas ocasiones los arrendadores establezcan cláusulas abusivas en los contratos.






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