Los grandes afectados por esta limitación de precios del alquiler en Cataluña serán, sin duda alguna, los propietarios, que tienen buena parte de la oferta de vivienda en nuestro país y también son, junto con los inquilinos, los que probablemente se sientan más inseguros ante estas circunstancias.
Si tienes un piso en propiedad y quieres alquilarlo en Cataluña, debes tener en cuenta lo siguiente:
- No puedes incrementar la renta del alquiler de la vivienda por encima del precio estipulado en el anterior contrato, siempre y cuando se hubiera firmado en los últimos cinco años. De hecho, la ley contempla que aunque el precio esté por debajo de la renta indicada por el Índice de Referencia de la Generalitat en tu ciudad, tampoco puedes subir la renta. No importará, en este caso, que sea inferior a lo que se paga actualmente
- Si el contrato anterior tuviera una renta superior a la señalada por el Índice, tendrías que reducirla para que encaje con ese valor
- ¿Y si no ajusto la renta según lo indicado por la nueva legislación ya vigente? Entonces puedes meterte en problemas, porque la ley prevé sanciones a los propietarios en caso de incumplimiento. Las multas pueden oscilar entre los 3.000 y los 90.000 euros
- Pero hay excepciones y son las siguientes:
- Si la vivienda es de obra nueva (menos de tres años)
- Si hay una relación de parentesco entre propietario e inquilino
- Si la persona propietaria es vulnerable, con unos ingresos inferiores a 2,5 veces el Indicador de Renta de Suficiencia de Cataluña (IRSC), podrá firmar contratos con el mismo precio de los anteriores o subir la renta hasta el Índice de Referencia, si la unidad familiar tiene ingresos inferiores a 3,5 veces el IRSC
¿Qué dicen los expertos?
Para los expertos de la Agencia Negociadora del Alquiler (ANA) esta es, sin duda alguna, una medida que castiga a los propietarios. Sobre todo a los más pequeños, que además tienen en sus manos gran parte de la oferta de vivienda en alquiler. Son, en la mayoría de casos, personas que necesitan esas rentas para pagar su hipoteca o hacer frente al pago de una residencia. Por eso, creen que el deterioro de las viviendas será inevitable, que a los propietarios no les compensará seguir alquilándolas y que, finalmente, optarán por cerrarlas o venderlas”.





