De acuerdo con los datos de la Encuesta de condiciones de vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizados por Fotocasa, en 2023 el porcentaje de jóvenes titulares de vivienda de entre 16 y 29 años fue del 29%, la cifra más baja desde 2019 (25,5%).
La falta de ahorro y la situación económica de los jóvenes son las principales barreras para la compra de vivienda a corto plazo. De hecho, según el estudio de Fotocasa Research «Radiografía de la vivienda en el primer semestre de 2024», la falta de ahorro es el freno del 36% de los que tienen intención de comprar en los próximos cinco años y la inestable situación laboral es el motivo para el 32%.
Pero ¿siempre ha sido así?, ¿cómo ha cambiado el panorama de los compradores jóvenes en los últimos años? Desde Fotocasa, analizamos en detalle los datos publicados por el INE para conocer la evolución de la vivienda en propiedad en el segmento joven, el grupo de edad con más dificultades para adquirir un inmueble en propiedad.
3 de cada 10 propietarios de vivienda tienen menos de 30 años
Si analizamos los datos de 2023 relacionados con la tenencia de una vivienda en propiedad en el segmento joven (entre 16 y 29 años), solo 3 de cada 10 son propietarios, mientras que, en contraste, en el grupo de edad de 65 años o más, el 89,1% tienen vivienda propia.
En el siguiente grupo, las personas de 30 a 44 años suponen el 55,3% de los hogares con una vivienda en propiedad, la franja de edad en la que solemos convertirnos en propietarios de vivienda. Según el análisis de Fotocasa Research sobre la "Experiencia en compraventa en 2023", nos convertimos en propietarios entre los 35 años y los 44 años, siendo la edad media los 41 años de edad. Por otro lado, el grupo de los compradores de entre 45 a 64 años de edad registran un porcentaje mayor (un 78,5%).








Es curioso que no se mencione en el artículo el enorme salto que ha habido en estos años en los precios de los inmuebles y que no se ha visto reflejado en los sueldos. Esto impacta directamente en la imposibilidad de reunir los ahorros necesarios para solicitar una hipoteca. Esta situación es frustrante y está impactando de una manera muy profunda la salud mental de una generación que parece tenerlo todo al alcance de su mano pero que, en la realidad, difícilmente logra tener una vivienda en propiedad sin ayuda familiar o herencias.