Del centro a la periferia: cómo el precio de la vivienda articula nuestra vida

El precio de la vivienda hace que muchos madrileños se estén mudando del centro a la periferia. Esta es la historia real de Paula y Diego.

Agustina Battioli
Agustina Battioli Experta en el sector inmobiliario

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En un mundo donde el precio de la vivienda en las ciudades como Madrid sigue escalando, muchas familias se ven obligadas a replantearse dónde vivir. Paula y Diego, una pareja que vivía en el corazón de Madrid, enfrentaron esta realidad. Tras años de alquilar en el centro, la idea de comprar una casa los llevó a reconsiderar su lugar de residencia. Finalmente, se mudaron a Getafe. En esta entrevista, exploramos cómo este cambio ha impactado en su vida familiar, social y en sus perspectivas de futuro, analizando los desafíos y compensaciones que trae consigo una mudanza de esta índole.

Paula y Diego, ¿qué factores influyeron en vuestra decisión de dejar Madrid centro y mudaros a Getafe?

El único factor que nos ha hecho dejar el centro ha sido el precio de la vivienda. Llevábamos muchos años de alquiler pero preferíamos comprar una casa con la idea de tener más espacio, especialmente pensando en cuando tuviéramos hijos. Reunir para una entrada en nuestro barrio de toda la vida y alrededores era algo inasumible. Unos amigos nos hablaron de una promoción de obra nueva en Getafe que estaban bastante bien de precio. Fuimos a verlos y uno de ellos nos encajó.

Llevábamos muchos años de alquiler pero preferíamos comprar una casa con la idea de tener más espacio, especialmente pensando en cuando tuviéramos hijos.

¿Cómo os hace sentir el haber tenido que salir de vuestro barrio por el precio de la vivienda?

Nos parece muy preocupante, a decir verdad. Es triste ver cómo los precios están desplazando a muchas personas que llevan ahí muchísimo tiempo y comienza a cambiar el carácter de los barrios. Creemos que debería haber más ayudas activas y políticas para proteger a los residentes.

¿Cómo ha impactado el cambio en vuestra vida social y en las relaciones con familiares y amigos?

Nuestros padres viven en el centro, donde nosotros vivíamos antes. Nos ayudan mucho con los niños, por eso decidimos que la guardería tendría que estar en esa zona. Pero nosotros teníamos que irnos a Getafe por el hecho de adaptar nuestra vivienda a nuestra etapa vital. Todas las mañanas volvemos al barrio para dejarles, nos vamos a trabajar y les recogemos por la tarde en casa de los abuelos. Es decir, seguimos haciendo mucha vida familiar por allí. 

Sin embargo, sí que es verdad que a nivel de ocio y de amigos la cosa cambia bastante. Las visitas requieren más planificación y no tenemos la espontaneidad de antes. También estamos haciendo nuevos amigos aquí, en la zona en la que vivimos ahora, lo cual es positivo porque volvemos a generar vida social cerca de casa.

¿Cómo ha sido la adaptación a la vida en Getafe?

Ha sido mejor de lo que esperábamos, la verdad. Hemos encontrado un buen equilibrio entre la tranquilidad de vivir a las afueras y la accesibilidad a Madrid. Vivimos en un barrio muy nuevo y lleno de familias como nosotros, y nos estamos empezando a acostumbrar a esto. Ahora a veces cuando vamos al centro para cualquier cosa nos entra el agobio de tanta gente y tanto ajetreo por todas partes. Quién lo diría…

¿Creéis que la calidad de vida ha mejorado desde la mudanza?

Definitivamente sí, no hay ninguna duda. A pesar de extrañar muchas cosas del centro, porque eso también es innegable, nuestra calidad de vida ha mejorado. Tenemos más espacio, menos ruido en casa y más parques cerca para ir con los niños o simplemente dar un paseo. Nuestros hijos pueden jugar al aire libre con seguridad, algo impensable en nuestro antiguo barrio.

¿Habéis considerado la posibilidad de regresar al centro en el futuro?

Lo hemos pensado alguna vez, pero sería bastante difícil. A esta alturas nos hemos adaptado muy bien a nuestra nueva vida y, a menos que los precios cambien drásticamente (que no tiene ninguna pinta), no parece viable económicamente hablando. Así que, en realidad, hay pocas probabilidades de que eso pase en la vida real. 

¿Qué consejo darían a otras familias que enfrentan decisiones similares sobre dónde vivir?

Les diríamos que consideren todas las opciones, que analicen en profundidad sus propias necesidades para saber la casa que necesita su familia y que no tengan miedo de explorar áreas fuera de su zona de confort. A veces, un cambio puede ser a mejor, a una mayor calidad de vida y a una mayor tranquilidad. Aunque inicialmente no parezca lo ideal, en muchos casos merece mucho la pena llevar a cabo el cambio.

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