3- Revisa la fecha de caducidad en el súper
¿Te has comprado una bolsa de lechuga y la has tenido que tirar al cabo de dos días? Cuando compras en el super, lo más habitual es seleccionar los alimentos que están más a la vista. Pero ¿sabes que estos suelen ser los que tienen una fecha de caducidad más próxima? Si prevés que el producto que estás comprando no lo consumirás hasta pasados unos días, revisa la fecha de caducidad para evitar tirarlo a la basura sin haber llegado a consumirlo.
Además, a la hora de hacer tu menú semanal, ten en cuenta la caducidad de los alimentos. Revisa y organiza periódicamente la comida que almacenas en la cocina y deshazte de los alimentos en mal estado. De esta manera, sabrás qué comida debe consumirse antes porque está a punto de caducar.
Importante: Existe una diferencia crucial entre los conceptos de consumo preferente y caducidad:
Fecha de caducidad: Indica el momento en el que el alimento deja de ser inocuo para la salud y ya no es seguro consumirlo.
Fecha de consumo preferente: Señala que el producto puede perder parte de sus propiedades, como la textura o el sabor, pero su ingesta sigue siendo totalmente segura. |
4- Congela los alimentos antes de que se estropeen

Congela los alimentos antes de que se estropeen- Getty Images
Una buena práctica cuando llegas del super es congelar directamente los alimentos que no vayas a consumir en el momento, como por ejemplo, la carne o el pescado. Otro buen consejo cuando un alimento tiene una fecha de caducidad inminente es congelarlo para poder consumirlo sin problema más adelante.
5. Crea el cajón «Cómeme primero»
Reserva un estante visible o una zona prioritaria en tu nevera para los productos más antiguos o próximos a vencer. Incluso puedes crear una etiqueta divertida para involucrar a los niños que diga “¡Comida Rescatada!”.
6. Almacena los alimentos con sensatez
Aplica la regla de la rotación: coloca los productos antiguos en la parte delantera de la nevera o el armario y los nuevos al fondo. Asegúrate de cerrar bien los paquetes y contenedores herméticos para mantener frescos los alimentos abiertos.
| Consejo: Usa recipientes transparentes y etiquetados para que las sobras sean visibles y fáciles de consumir rápidamente. |
7- Ajusta y mide las porciones al cocinar
Este es el truco más simple pero también el más efectivo de todos. Si no quieres tirar comida, cocina en proporción a los comensales. Calcula cuánto necesitas echar de cada alimento para no hacer de más y que la comida no termine en la basura. Si te ocurre a menudo, plantéate usar una báscula de cocina: te vendrá genial para medir las cantidades adecuadas al cocinar.
8- Aprovecha las sobras o haz croquetas

Reaprovecha la comida haciendo croquetas – Getty Images
Si, por lo que sea, has cocinado de más y te ha sobrado comida, antes de tirarla, piensa si podrías consumirla más tarde o preparar otros platos. Por ejemplo, puedes hacer croquetas, un plato estrella que se puede hacer de casi cualquier cosa: pollo, cocido, jamón, setas, chorizo, queso, espinacas, bacalao, gambas, verduras… ¡Seguro que vuelan!
Otros platos típicos de la cocina de reaprovechamiento son las ensaladas de arroz, una tortilla o un revuelto, canelones, tacos, etc.
9- Respeta las indicaciones de conservación de la comida y organiza bien los productos en la nevera
Una mala conservación de los alimentos puede hacer que se estropeen antes. Mira siempre los envases para saber a qué temperatura tienen que estar los alimentos. Asegúrate siempre de que la puerta de la nevera está bien cerrada y ajusta el termómetro a la temperatura adecuada.
En general, se recomienda poner las carnes y pescados crudos en la zona más fría de la nevera (suele ser el estante inferior). Los cajones inferiores se suelen usar para las frutas y verduras, mientras que los estantes del medio y de arriba se suelen utilizar para el resto de productos (lácteos, alimentos cocinados, fiambres, etc.).
10. No descartes las frutas y hortalizas «feas»
No juzgues los vegetales por su apariencia externa. Las piezas magulladas, deformes o con tamaños irregulares mantienen exactamente el mismo sabor y propiedades nutricionales. Son una opción excelente para preparar cremas, purés, zumos, batidos o repostería.