Se llama House NA, pero le falta una de las características básicas de una casa: paredes.
Al menos, tal y como las solemos entender. Esta vivienda unifamiliar se encuentra en Tokio y responde al encargo de una pareja joven que quería que su hogar les recordara a la estructura de una casita en un árbol, pero en la ciudad y para adultos.

Siguiendo este encargo, el estudio de arquitectura japonés Sou Fujimoto diseñó el equivalente a tres plantas pero repartidas en realidad entre diversas alturas. De este modo, no existe una escalera principal, sino que cada estancia lleva a la siguiente mediante tres o cuatro escalones, algunos de ellos móviles. En total tiene 21 plataformas de ese tipo que responden al deseo de los propietarios de “vivir como nómadas en su propia casa”.

Obviamente, lo primero que salta a la vista ante tantas cristaleras es cómo se las ingenian para tener privacidad. Han instalado varios tipos de cortinas (muchas de ellas paneles japoneses, claro está) para resguardarse de las miradas del exterior y también para cerrar, más o menos, algunas de las estancias.
La casa cuenta con calefacción por hilo radiante, y las ventanas se han diseñado estratégicamente para que la circulación del aire sea suficiente para refrescar la casa en verano. La mayor parte del espacio de almacenaje se encuentran en el muro del fondo de la casa, el único que no es transparente. En cualquier caso, una casa solo apta para quienes tienen poco que esconder.





