Hay materiales que cumplen una función. Y hay otros que, además, transforman por completo la percepción de una vivienda. El microcemento pertenece a esta segunda categoría.
En los últimos años se ha convertido en uno de los revestimientos más utilizados en proyectos de reforma y diseño interior gracias a su capacidad para crear superficies continuas, elegantes y muy contemporáneas.
Cocinas integradas, baños sin juntas visibles, salones de inspiración industrial o viviendas minimalistas comparten cada vez más un mismo elemento: ese acabado mate y uniforme que aporta sensación de amplitud y continuidad visual.
Su atractivo no reside únicamente en la estética. El microcemento también destaca por su versatilidad, su resistencia y la posibilidad de renovar espacios sin necesidad de realizar grandes obras.
Qué es exactamente el microcemento
Aunque muchas veces se habla de él como si fuera un único material, el microcemento es en realidad un sistema decorativo compuesto por varias capas que trabajan conjuntamente para crear un revestimiento continuo y de alta resistencia.
Su espesor final apenas alcanza entre 1 y 2 milímetros, pero ofrece una gran durabilidad frente al desgaste diario. Una de sus principales ventajas es que puede aplicarse directamente sobre superficies existentes como azulejos, cemento, mármol, yeso, pladur o incluso pavimentos antiguos, evitando demoliciones y reduciendo considerablemente el tiempo de reforma.







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