El mercado inmobiliario español cerró 2025 con más de 700.000 tasaciones, un volumen récord que supone un incremento del 4,25 % respecto al ejercicio anterior. Este crecimiento estuvo acompañado de una subida del 13,37 % en el valor medio por vivienda, hasta situarse en 268.000 euros. En este contexto de elevada actividad, entre el 90 % y el 95 % de las tasaciones siguen estando vinculadas al comprador.
Sin embargo, el reducido porcentaje restante —entre un 5 % y un 10 %—, corresponde a tasaciones promovidas por el propio vendedor antes de sacar el inmueble al mercado. Este enfoque está ganando relevancia como herramienta estratégica en la compraventa de vivienda de segunda mano, un segmento que concentra cerca del 85 % de las operaciones y donde los precios han registrado crecimientos interanuales cercanos al 20 %.
Según datos internos de la red Alfa Inmobiliaria, este tipo de tasación previa permite acortar los plazos de venta hasta en un 25 %-30 % y mejorar la eficiencia en el cierre de operaciones, especialmente en entornos de alta demanda y escasez de oferta cualificada.
«Más del 90 % de las tasaciones responden a requisitos hipotecarios y son asumidas por el comprador, pero el pequeño porcentaje que impulsa el vendedor introduce una ventaja competitiva clara: permite fijar un precio realista desde el inicio, genera confianza en el comprador y reduce los tiempos y margen de negociación«, explica Antonio Pérez de la Torre, Director General de la compañía.






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