8 octubre 2018

A veces puede ocurrir que nos guste el piso que tenemos, pero que algo no termine de cuadrar. También puede suceder que después de haber comprado una vivienda, tengamos claro que no acaba de encajar con nuestras necesidades. Sea lo que sea lo que ocurre, para solventar estos inconvenientes, podemos pensar en redistribuir nuestra vivienda o incluso en hacer una reforma integral de la misma.

habitissimo nos da unos cuantos consejos para distribuir nuestra vivienda como un profesional, sin olvidar que cada persona o familia tiene sus propias necesidades y que hay que saber adaptarse a ellas.

 

distribuir casa

 

Pensar en las necesidades particulares

A la hora de plantear una reforma es esencial pensar bien en las necesidades del usuario. Un profesional sacará el mayor partido a cualquier espacio pero, lo que ayuda de verdad es saber cómo vamos a usar la casa, cuánta gente va a vivir y sus costumbres. Por ejemplo: ¿nos gusta cocinar en el mismo espacio del salón-comedor, o preferimos una cocina independiente? ¿Es importante que todas las estancias tengan luz o no pasa nada, por ejemplo, por que el baño sea interior? El criterio funcional es fundamental, ya que cada usuario conoce sus verdaderas necesidades y preferencias.

 

Zonificar según el día a día

Zonificar el día a día es esencial para una correcta distribución. Es decir, saber dónde y cómo pasamos más tiempo para ver las prioridades de espacio. Aunque hay cosas obvias (en general, se necesita un espacio diurno para convivir y otro nocturno para descansar) entramos inevitablemente en el terreno más personal, es decir, en cómo y cuándo usaremos cada espacio de nuestra vivienda de modo particular. Con todas nuestras prioridades en orden será fácil zonificar y decidir cuánto podemos dedicar a cada espacio.

 

Prestar atención a los puntos fuertes

Si decidimos ponernos manos a la obra con una nueva distribución, debemos aprovechar para focalizar los puntos fuertes e intentar compensar los débiles. Ninguna vivienda es perfecta, eso está claro, pero todas tienen algo que las hace especiales: una terraza, balcón, techos altos, espacios diáfanos, estructura de madera vista, suelos hidráulicos, mucha luz… Por eso, a la hora de distribuir, es importante que tengamos claro cuáles son sus puntos débiles y cuáles los fuertes para intentar lograr un equilibrio.

Lo ideal es una distribución donde disfrutemos especialmente de esos elementos que nos encantan y que coloquemos en los espacios de menos uso las partes que menos nos gusten. La luz es primordial porque nos aporta mayor luminosidad y la sensación de espacios más amplios y, por lo tanto, es esencial hacer de las entradas de luz natural el centro de la distribución. Es difícil fallar si tomamos la luz como referencia espacial y la hacemos imprescindible en los lugares con más uso.

 

5 consejos para distribuir una vivienda como un profesional

 

Apostar por la versatilidad

Apostar por los espacios con distintas funcionalidades hará que no fallemos en nuestra distribución. Dotar a las habitaciones de distintas funciones durante la jornada, es decir, conseguir que sea versátil, puede ser la clave para que el resultado resulte lo más funcional posible y, además, que la superficie real de uso se multiplique.

Además, cambiar las clásicas puertas abatibles por correderas hacen ganar el espacio de barrido y servirán para unir fácilmente espacios con usos compatibles. Si la vivienda no es muy grande, apostar por único espacio multifunción (al menos en la parte común de salón-comedor-cocina) suma metros y hace que se gane en amplitud y espacio real útil.

 

Respetar los elementos fijos

Todo puede ser muy ideal si hablamos de distribuciones en modo genérico, pero hay que ser muy consciente de los elementos fijos que no podremos tocar: muros de carga, pilares, bajantes, conductos de ventilación… Hay una serie de elementos que forman parte de las estructura o instalaciones que no pueden tocarse ni cambiarse de lugar.

Estos imponen con su presencia ciertos tipos de distribución. Por supuesto, siempre se pueden hacer apeos estructurales o cambiar de lugar algunos elementos, como por ejemplo las bajantes, pero eso supone un esfuerzo técnico extra.

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