1 octubre 2018

A todos nos gustaría poder decir aquello de “he conseguido una rebaja…” cuando nos disponemos a comprar una vivienda.

Cuando pensamos en adquirir una vivienda, queremos hacerlo al mejor precio. Es lógico. La verdad es que no hay secretos, pero sí algunos consejos que nos pueden ayudar en la negociación. Esta es, de hecho, la palabra clave en toda la operación. Una vez localizada la casa que a uno le gustaría comprar, lo recomendable es tener muy en cuenta las siguientes pautas. 

 

Análisis de la zona

No se puede negociar si no se sabe hacia dónde. Es imprescindible realizar un sondeo de la zona. Internet y los portales inmobiliarios nos ayudarán. Eso sí, hay que usar inmuebles de características similares y analizar los equipamientos.

 

Buscar información del piso

Es importante saber cuánto tiempo lleva en venta, cuántas segundas visitas ha recibido y si ha habido alguna oferta. También conviene recabar información de manera sutil que ayude en la negociación.

 

Y de los propietarios

Es preciso valorar las necesidades del vendedor. Comprobar si hay urgencia en la venta y a qué se debe: falta de liquidez, por herencia u otros motivos. En estos casos suele ser más fácil lograr una rebaja en el precio.

 

precio vivienda

 

Oferta acorde al mercado

Hay una máxima que los expertos inmobiliarios recuerdan siempre: no ofender con una propuesta excesivamente baja. Porque una cosa es una oferta y otra convertir la operación en un regateo. Y el valor de la vivienda es el que es. Por este motivo, es bueno hacer un listado argumentado la oferta. Poner el foco en los defectos, pero sin molestar. También hay que valorar las necesidades de inversión, comprobar si el edificio y el piso necesitan obras o se prevén derramas. Esto puede ayudar, si el piso interesa, a bajar el precio.

 

Tener capacidad financiera

Antes de nada, es bueno saber hasta dónde podemos llegar y qué préstamo podemos conseguir. Lo ideal es tener una hipoteca preconcebida. No vaya a ser que negociemos y luego no podamos comprar. Además, esto proporciona seguridad al vendedor que igual prefiere bajar precio y evitarse problemas con otro comprador que no pueda conseguir la hipoteca.

 

Flexibilidad con las necesidades del vendedor

Mucha gente al cambiarse de casa necesita vender una y comprar otra. Lo ideal es dar flexibilidad para cuadrar las operaciones a cambio de una rebaja.

 

Calma

Si se presenta una oferta y resulta rechazada, pero uno considera que es la casa de sus sueños, no hay que perderla de vista, aunque obviamente se continúe la búsqueda en el mercado. Si un propietario comprueba que no recibe ninguna otra oferta, cabe la posibilidad de que esté pidiendo un precio por encima del mercado y que, tarde o temprano, tenga que rebajarlo.

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