En estos tiempos en los que el precio de la luz bate récords diariamente se vuelve imprescindible la búsqueda de alternativas con las que reducir el consumo de electricidad en casa.

La factura de la luz de los hogares está alcanzando precios históricos y la llegada del frío y los cambios horarios no ayudan a contrarrestar estas cifras. Sin embargo, algunas alternativas, como las energías renovables, ayudan a reducir el consumo de electricidad en casa, y por tanto, también al ahorro en las economías domésticas.

Conoce las distintas energías renovables para ahorrar en casa

Seguramente habrás oído hablar de la energía eólica, solar o la hidráulica. Fuentes renovables que -como la biomasa, la geotérmica, la mareomotriz o la olamotriz- son limpias y competitivas, y no emiten gases de efecto invernadero, lo que las convierte en un recurso autóctono que reduce la dependencia energética y los precios en la factura.

Además, reducen la incertidumbre porque el coste de las inversiones para explotarlas es previsible y planificable. Y es que, a pesar de la necesidad de invertir y desarrollar la energía eficiente necesaria en el inmueble, el coste de la materia prima que utiliza es igual a cero, lo que a la larga aporta ahorros notables.

Asimismo, sea cual sea tu inmueble, las opciones de instalación de energías renovables son muy amplias. Por ejemplo, la instalación de energía solar térmica para calefacción y agua caliente sanitaria es una buena opción para aprovechar la energía solar y huir de los elevados precios en la factura de la luz.

También lo son las populares placas solares fotovoltaicas, que permiten la transformación de la energía solar en electricidad, alimentando cualquier tipo de aplicación que requiera energía eléctrica y cuyo uso puede prolongarse durante más de treinta años si los materiales usados en la instalación son de calidad.

Otra buena opción como fuente de calor ecológica y de ahorro son las calderas de biomasa, las chimeneas o estufas. Aunque si lo que queremos es aprovechar la energía eólica, se puede recurrir a aerogeneradores domésticos que tengan la suficiente energía como para aportar electricidad a cualquiera de las actividades que se hagan en casa y que requieran de corriente.

ahorrar en la factura de la luz

Reducir el gasto en calefacción, otra forma de ahorro

Ahorrar entre 100 y 500 euros al año en la factura de la calefacción es posible. Y lograrlo sin dejar de lado el confort en casa es posible mejorando el aislamiento térmico de la envolvente de las viviendas, ya sea por el exterior (fachadas y cubiertas) o el interior.

También es importante aislar los techos y las paredes en las zonas húmedas para estabilizar las temperaturas, algo que, aunque es un trabajo más costoso y que requiere de la ayuda de un profesional, representa una gran alternativa para ahorrar en calefacción.

Cuida los pequeños gestos que nos ayudan a ahorrar electricidad

De la misma manera se pueden conseguir grandes ahorros cuidando los pequeños gestos. Una de las claves que ayuda a mantener los consumos bajos en calefacción consiste en localizar las fugas de calor revisando las habitaciones de casa y detectando los “puntos fríos”. En este sentido, las persianas y las cortinas también ayudan al ahorro, ya que frenan la entrada del frío de la calle y la salida del calor de casa.

Asimismo, se recomienda ventilar la casa durante 10 o 15 minutos al día para renovar el aire, mejor si es a primera hora de la mañana, cuando la contaminación atmosférica es menor y cuando el CO2 en el interior de casa es mayor, aprovechando antes de poner la calefacción o aire acondicionado en casa para evitar pérdidas. En este sentido también conviene purgar los radiadores, liberarlos de cargas, revisar que no tengan fugas y no cubrirlos con ropa o mobiliario.

Colocar termostatos para mantener las temperaturas constantes de 21 grados también puede ayudar a reducir el gasto en calefacción, ya que cada grado de más en invierno aumenta el gasto en la factura un 7%.

Por último, se recomienda mantener en buen estado las alfombras, algo que ayuda al aislamiento térmico sin gastar en exceso, y usar ropa abrigada para sentirnos más a gusto en casa.

En definitiva, lo importante es generar un equilibrio con el fin de no usar más recursos de los necesarios y poder ahorrar. Sobre todo en estos tiempos de escalada del precio de la luz.