El aislamiento de paredes resulta imprescindible para la salud de una vivienda y de las personas que habitan en ella. De hecho, a pesar de que suele pasar bastante desapercibido, del aislamiento de una casa dependen factores tan importantes como la mejora de su eficiencia energética y la reducción del ruido, que en ocasiones resulta muy molesto.

Así, un mal aislamiento puede llegar a incrementar hasta el 50% la factura de la luz, dado que conlleva que se escape el calor de la calefacción o el frío del aire acondicionado. Por lo tanto, si partimos de la base que un hogar medio gasta en luz alrededor de 800 euros anuales, si se lleva a cabo un correcto aislamiento de las paredes podemos llegar a ahorrar hasta 400 euros. 

Asimismo, un mal aislamiento puede ocasionar humedades, filtraciones y condensaciones, que no solo son extremadamente perjudiciales para los habitantes de la vivienda, sino que las humedades aumentan un 30% el gasto energético y bajan el valor del inmueble un 35%.

Sin embargo, es importante saber qué tipo de aislamiento es el óptimo para las paredes de cada hogar en función de sus características y necesidades.

¿Qué hay que tener en cuenta antes de aislar las paredes de casa?

El calor o el frío del interior de la vivienda se escapa a través de las paredes, pero también por el tejado (en el caso de las casas), los muros, las ventanas, las puertas y los conductos. Por lo tanto, hay que analizar bien qué zonas están en mal estado y, por lo tanto, deben aislarse.

Los puntos a través de los cuales se escapa más energía son el tejado (hasta un 30%) y las paredes y muros (hasta un 25%). El tanto por ciento de energía restante (el 45%) se escapa a través de los puentes térmicos, las puertas y las ventanas.

Por lo tanto, antes de hacer ningún tipo de cambio debemos analizar detenidamente qué mejoras hay que llevar a cabo, en función del estado en el que se encuentre la vivienda. Asimismo, deberemos informarnos sobre qué técnicas de construcción se llevaron a cabo en el momento de alzar el edificio, de si este ya cuenta con aislamientos de algún tipo o de si dispone de cámaras de aire.

Cómo aislar las paredes de una vivienda ya construida

Las técnicas y los materiales utilizados para el aislamiento de paredes han mejorado mucho en los últimos años. Sin embargo, muchas viviendas, bien porque son antiguas o porque en su construcción no se utilizaron los materiales óptimos, precisan de un aislamiento extra, para el cual, afortunadamente, no se necesita llevar a cabo una reforma completa.

Aislar las paredes con paneles de corcho, madera o celulosa

Si no queremos llevar a cabo una gran reforma debemos olvidarnos de aislar las paredes desde el exterior de una vivienda ya construida.

Por lo tanto, la opción más sensata es hacerlo desde el interior, con paneles aislantes, que suelen ser de corcho, madera o celulosa, y luego enyesarlos y pintarlos. En el caso de la madera o el corcho, podemos incluso dejarlos al descubierto, ya que pueden dar un toque diferente a la estancia en cuestión.

Instalar paredes dobles para inyectar material aislante

Se trata de una mejor opción que la anterior, dado que permite un mayor aislamiento, aunque está más indicada para espacios relativamente amplios, dado que restará algunos centímetros a las estancias en las que se aplique.

El procedimiento consiste en construir un muro frente a la pared ya existente e inyectar material aislante para construir una cámara de aire. En este caso se suele inyectar espuma de poliuretano o fibra de celulosa, que son los materiales más resistentes y duraderos.

Revestir la fachada exterior con paneles aislantes

Como apuntábamos, el aislamiento de una vivienda también se puede mejorar desde el exterior. Sin embargo, a no ser que se trate de viviendas unifamiliares, sino de edificios, se necesitará el permiso de la comunidad de propietarios para llevar a cabo la reforma.

En este caso, el aislamiento se consigue colocando material aislante por el exterior, mediante paneles aislantes, que luego se recubrirán. Se trata de un procedimiento similar al primero, pero a la inversa.

Además de un correcto aislamiento de las paredes, para ayudar a mejorar todavía más la eficiencia energética de nuestra vivienda es imprescindible sellar o renovar  ventanas y puertas, e instalar carpintería de aluminio en toda la vivienda, con cristales dobles. 

Esto asegurará un gran aislamiento térmico y acústico y, por lo tanto, una gran rebaja en la factura eléctrica y, además, evitará que entre ruido y suciedad del exterior.