Los mercados daban por sentado que la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos no modificaría los tipos de interés en su reunión de este mes, la primera con Kevin Warsh al frente, y así fue. La Fed ha mantenido intactos los tipos. Todo esto en un momento en el que el país vive la inflación más alta en tres años y disfruta de un mercado laboral estable.
Así, todas las miradas están centradas en la posición que adoptará el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en el futuro, que hasta ahora parecía que iba a rebajar el precio del dinero.
Aunque Irán y Estados Unidos hayan alcanzado un acuerdo provisional de paz, el contexto de la Fed es el mismo que antes, ya que la economía de los Estados Unidos todavía no ha percibido el fin del conflicto y la inflación del país en mayo ha alcanzado el 4,2 %.
En cualquier caso, los expertos no anticipaban para este mes que la institución fuese a seguir la senda abierta por el Banco Central Europeo, que recientemente subió sus tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,25 % con la idea de que una inflación descontrolada haría complicado mantener el camino hacia la estabilidad de los precios.
En la reunión de abril de la Fed, tres gobernadores (Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan) mostraron su rechazo al lenguaje usado por la institución escorado hacia una política más expansiva, aunque votaron a favor de no mover los tipos de interés.
¿Qué opinan los expertos sobre la Fed?
«El esperado cambio de liderazgo de Warsh en la Fed probablemente modificará más la comunicación que la política monetaria, con una menor orientación prospectiva. Un mercado laboral estadounidense más sólido y la disminución de las presiones energéticas enmarcan el panorama, mientras que las proyecciones podrían indicar que no hay margen para recortes de tipos. Las previsiones de inflación serán clave para futuras subidas, en contraste con las trayectorias de política monetaria del BCE y el Banco de Japón», ha señalado David Kohl, el economista jefe de Julius Baer.
«Es posible que Warsh adopte un tono moderado, dada su opinión sobre la productividad tecnológica. Dicho esto, creemos que se trata de un escenario poco probable, (…) tal postura entraría en conflicto con la de sus colegas, muchos de los cuales ya han manifestado de antemano sus intenciones de adoptar una política restrictiva. Mantener el sesgo expansivo en la declaración podría atraer cada vez más disensiones. Este enfoque conflictivo podría comprometer la agenda de cambios a largo plazo de Warsh, que probablemente requiera el consenso del comité», han señalado desde MFS Investment Management.







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