El norte de Madrid vuelve a ser el gran protagonista de este SIMA 2026: la zona A-1 —Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos— encabeza el mapa de zonas más buscadas, seguida de Hortaleza y Ciudad Lineal. En precio, la franja entre 300.000 y 600.000 euros acapara la mayoría de las búsquedas, aunque el segmento por encima del millón gana peso edición tras edición. Tres días de feria que GILMAR ha seguido desde su stand en la entrada del pabellón, tomando el pulso a una demanda que, según los datos recogidos por la compañía, llega al SIMA con las ideas claras y la decisión prácticamente tomada.
La franja de 300.000 a 600.000 euros, el núcleo del mercado
La tendencia más relevante que emerge del SIMA 2026 es clara: la mayoría de los compradores se mueve en la franja de entre 300.000 y 600.000 euros. Es el tramo donde se concentra el grueso de la demanda, compuesta principalmente por familias que buscan buena ubicación, calidad de construcción y, en muchos casos, obra nueva de promotor. Un perfil decidido, con financiación estudiada y con la compra prácticamente resuelta.
Uno de cada cinco compradores apunta al millón doscientos mil euros o más Pero la demanda mayoritaria convive con un fenómeno que no deja de crecer: el peso del segmento premium. Cerca de un 20% de los interesados con presupuesto declarado que se acercaron al stand de GILMAR superaba el millón doscientos mil euros, una proporción que confirma que Madrid ha entrado definitivamente en el circuito de las grandes capitales europeas de lujo residencial.
En el extremo más exclusivo, el segmento ultra-premium —por encima de los dos millones— representa alrededor del 2%: un nicho reducido pero con un poder de atracción que va mucho más allá de su peso estadístico.
En el stand de GILMAR, la demanda accesible—por debajo de los 300.000 euros— se queda en torno al 13%, un reflejo de las dificultades estructurales de acceso para los compradores de menor capacidad en un mercado donde la oferta a ese precio escasea cada vez más en las zonas de mayor demanda.
Obra nueva y segunda mano, a la par
La mayoría de los visitantes llega al SIMA con la obra nueva en mente. Es el producto aspiracional, el que centra la atención en los stands y el que protagoniza la publicidad del salón. Sin embargo, los datos recogidos por GILMAR cuentan una historia diferente: la mitad de los compradores que terminan registrando su interés acaban haciéndolo por segunda mano. El precio de la obra nueva hace su trabajo, y muchos visitantes que entran buscando un producto nuevo salen con los ojos puestos en el mercado de segunda mano. Un comprador que no renuncia a la ubicación ni a la calidad, pero que se adapta a lo que el mercado le pone por delante.






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