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6,8 horas de media diarias. Éste es el tiempo que dedicamos los españoles a dormir, según un estudio de la consultora Ipsos en colaboración con la Sociedad Española del Sueño (SES). Es decir, que estamos a más de una hora de esas 8 que recomiendan los expertos que debemos dormir cada día para descansar bien y rendir en nuestra jornada.

Pero lo grave no es el número de horas, a todas luces escaso. No es la cantidad, sino la calidad, porque cerca del 60% de los españoles asegura que no duerme bien, con un 13%, además, que reconoce no descansar nada. Es decir, que nuestro sueño es escaso y no logra que nos sintamos renovados y con energía al día siguiente.

Aunque los españoles culpan al estrés de este mal descanso (dos de cada tres), hay otros factores que influyen en la calidad del sueño, en los cuales quizá ni siquiera hayamos reparado, pero que tienen una elevada incidencia en nuestras horas de descanso. Porque el 75% nos despertamos al menos una vez en plena noche… ¿Puede ser que sobresaltados por algún ruido? ¿Acaso el confort acústico en los hogares brilla por su ausencia? De hecho, 8 de cada 10 hogares reconocen que conviven con ruidos indeseados, según datos de Danosa.

Un molesto inquilino, al que nos acabamos acostumbrando pero que no solo perturba nuestra estancia en casa sino que también interrumpe nuestro sueño, es el caso de la cisterna del inodoro. El ruido que hace la cisterna es uno de los mayores obstáculos para que podamos disfrutar de un confort acústico en nuestra casa. De hecho, por la noche, hasta cuatro de cada diez hogares asegura no ‘tirar de la cadena’ para evitar estas molestias y no alterar la tranquilidad del vecindario.

Cisternas empotradas

Pero hoy podemos aprovechar para reflexionar e intentar ponerle solución a este problema, porque la tiene. Y es sencilla y fácil de aplicar. Por suerte, la tecnología ya está presente en todos los ámbitos de nuestra vida y el cuarto de baño no puede ser menos. Hablamos de las cisternas empotradas, que van escondidas detrás de la pared. Con esta tecnología, ¿qué se consigue? Que ni se vean…ni se oigan.

Al empotrar la cisterna en la pared se emplea un sistema de aislamiento acústico que evita la propagación del ruido por la estructura sólida del inodoro, cosa que ocurre con las cisternas tradicionales. De este modo, se ahogan los ruidos de la descarga de agua y del nuevo llenado. Un ruido que es prolongado, como sabemos, de ahí que en plena noche sea más que molesto. Así, no hará falta que cuando tengamos que ir al baño en plena noche no ‘tiremos de la cadena’, por miedo a interrumpir el descanso de los que conviven con nosotros o incluso a nuestro alrededor.

Conseguir un sueño prolongado, ininterrumpido y reparador puede resultar más sencillo si eliminamos las molestias que proceden del baño. Y es que el desarrollo tecnológico se ha aliado con cada una de las estancias de nuestro hogar para hacernos la vida más cómoda, sencilla y tranquila, dando por hecho que el confort en el hogar es el primer paso para poder dormir como soñamos.